Algunas veces, desobedecer las órdenes puede evitar una guerra

20 de noviembre de 2012

20 de noviembre de 2012 — Algunas veces es correcto que oficiales militares desobedezcan órdenes, especialmente si esas órdenes pudieran resultar en el inicio de la Tercera Guerra Mundial termonuclear. Este es el mensaje oportuno del anuncio el pasado 16 de noviembre, de que el teniente coronel retirado Stanislav Petrov, ex miembro de las fuerzas aéreas de defensa soviéticas, recibirá el Premio Dresden el 17 de febrero. Petrov saltó a la fama en 1999 por negarse a llevar a cabo las órdenes vigentes, durante un incidente en 1983, órdenes que pudieron haber resultado en un intercambio nuclear entre EU y la Unión Soviética.

Sin embargo, Petrov no fue el primer oficial soviético que actuó para evitar una guerra nuclear. El mes pasado, se supo que la Crisis de los Cohetes Cubanos estuvo muy cerca de convertirse en un intercambio nuclear. Según un informe en el Guardian, publicado en el 50 aniversario del incidente, el submarino soviético B-59 fue atacado por un destructor estadounidense el 27 de octubre de 1962, el día en que fue derribado un U-2 estadounidense en Cuba y otro se perdió en el espacio aéreo soviético. Los oficiales del B-59 no tenían forma de saber que las cargas profundas que les estaban dejando caer eran cargas de entrenamiento no letales que tenían la intención de ser disparos de advertencia para forzar al submarino a que emergiera. El capitan del B-59, Valetin Savitsky, asumió que su submarino estaba perdido y que ya había estallado la Tercera Guerra Mundial, así que ordenó que se preparara el disparo del único torpedo nuclear a bordo. ¿El objetivo? El portaviones de Estados Unidos U.S.S. Randolph, que era el barco insignia del grupo de tarea de EU. "Si el torpedo del B-59 hubiera vaporizado al Randolph" escribe Edward Wilson del Guardian, "la nube nuclear se hubiera diseminado rápidamente del mar a la tierra. Los primeros objetivos hubieran sido Moscú, Londres, las bases aéreas de East Anglia y las concentraciones de tropas en Alemania. La siguiente ola de bombas hubieran arrasado con 'objetivos económicos', un eufemismo de poblaciones civiles; más de la mitad de la población del Reino Unido hubiera muerto. Mientras tanto, el SIOP (siglas en inglés de Plan Operativo Único Integrado) del Pentágono hubiera lanzado 5,500 armas nucleares en contra de miles de objetivos, incluyendo unos en contra de Estados no beligerantes como Albania y China".

¿Por qué no sucedió esto? El lanzamiento del torpedo nuclear requería la aprobación de los tres oficiales de más alto rango en el B-59. Solo uno, Vasili Arkhipov negó su permiso y no se lanzó el torpedo.

Veinte años y once meses después, las tensiones entre Estados Unidos y la URSS estaban de nuevo en ascenso, esta vez debido a los temores soviéticos ante la Iniciativa de Defensa Estratégica del Presidente Reagan y los planes de EU y la OTAN de colocar misiles nucleares de mediano alcance en Europa. El 1 de septiembre de 1983, un avión de combate soviético derribó una aerolínea civil coreana, matando a todos los 269 pasajeros y la tripulación del avión, lo que puso las tensiones al rojo vivo. El 26 de septiembre de 1983, el teniente coronel Petrov estaba prestando servicio en un centro de mando en el sistema soviético de alerta nuclear temprana en las afueras de Moscú, cuando el sistema reportó que desde el territorio de EU se habían lanzado cinco misiles nucleares. "El deber de Petrov era reportar los misiles en dirección soviética a sus superiores, quienes con toda probabilidad hubieran ordenado un inmediato ataque de represalia" recuerda RIA Novosti. "Sin embargo, decidió ignorar el informe, calificándolo como un mal funcionamiento del equipo y calculando que cinco misiles no eran suficientes para una guerra propiamente. Su suposición era correcta: una investigación probó que la advertencia era un informe falso de un satélite de monitoreo confundido por la luz del Sol reflejada en nubes a gran altitud". Petrov dijo en el 2004 en medios noticiosos de Moscú que solo estaba haciendo su trabajo, "en el lugar correcto en el momento apropiado". Muy cierto.