Calderón se despide con un zarpazo a la historia republicana de México

25 de noviembre de 2012

25 de noviembre de 2012 — Para cerrar su desastroso período como Presidente de México, Felipe Calderón, del Partido Acción Nacional, puso de manifiesto todo su bagaje sinarquista como no lo había hecho antes y convocó una conferencia de prensa el pasado miércoles 21 para anunciar que enviará al Congreso una propuesta para cambiar el nombre oficial de México, de "Estados Unidos Mexicanos" a solo "México". Calderón dijo que "México no necesita emular el nombre de otro país y que además nadie utiliza a diario".

No se trata de un simple "cambio de nombre", sino de una cuestión histórica y constitucional sustancial, el propio Calderón lo señala tangencialmente cuando reconoce que el nombre de Estados Unidos Mexicanos se adoptó a raíz de la primera Constitución republicana de México en 1824 cuando se adoptó la forma de república federal según el modelo de la novel república de Estados Unidos de América. Esa forma de república y de gobierno se adoptó en México después de derrocar a la monarquía de Agustín de Iturbide, en contra de las protestas estridentes de la facción feudalista que pretendía continuar con el sistema monárquico colonial bajo la forma de un gobierno "centralista". Los sinarquistas mexicanos no han abandonado su intención de eliminar esa forma de gobierno federal.

La maniobra de Calderón, a solo dos semanas de terminar su gobierno, forma parte del plan británico también de vieja data, para acabar con el sistema presidencialista —inherente a la estructura federal de gobierno al estilo de Estados Unidos— para imponer el modelo parlamentario europeo, con todo y un Primer Ministro, con lo cual se terminaría de enterrar a la soberanía nacional de México.