Obama obsesionado en mantener en secreto su campaña con los aviones robot

27 de noviembre de 2012

27 de noviembre de 2012 — La discusión pública sobre el programa de Obama de asesinatos con aviones robot, tienen un gran número de contradicciones que evitan que el público pueda entender en toda su dimensión todas sus implicaciones o incluso si esto es o no es legal. Esto lo destaca en un artículo de análisis, escrito por Scott Shane, en el diario New York Times que se publicó el sábado 24. Entre las contradicciones, señala que: Tanto la Casa Blanca como el mismo Obama alegan que el programa es legal, y que se justifica por el "hecho" de que estamos en guerra contra Al-Qaeda. Sin embargo, a pesar de los comentarios públicos de Obama y sus subordinados, el programa continúa siendo confidencial y la Casa Blanca ni siquiera está dispuesta a someterlo al tipo de supervisión y análisis que respondería a las preguntas sobre si es o no es legal. En las demandas legales presentados por el diario New York Times y la American Civil Liberties Union (Unión Americana de Derechos Civiles), el Gobierno ni siquiera admite su existencia, mucho menos reconoce las opiniones judiciales que sustentan los asesinatos selectos, las cuales solicitan las demandas que se hagan públicas pero que siguen siendo secretas.

Además, información hecha pública sugiere que el programa se ha desviado mucho del curso que los funcionarios del Gobierno de Obama afirman que lleva, eso es, que su objetivo son solo los blancos que representan una amenaza evidente para Estados Unidos. Dado el incremento de los llamados ataques "firmados", donde presuntos militantes son atacados solo porque parece que actúan como militantes, estas declaraciones ya no tiene credibilidad alguna (si es que alguna vez la tuvieron). De hecho, son estos ataques "firmados" los que están creando los mayores conflictos al interior del gobierno, puesto que algunos funcionarios, informa Shane, están cuestionando si los asesinatos de milicianos no identificados tienen justificación legal o si valían la pena con relación a la reacción contraria que se consigue.

Algunos analistas argumentan que el gobierno debería ser mucho más comunicativo sobre la campaña de aviones robot, pero no hay señal de que eso vaya a ser así. "El libro de normas del proyecto para los ataques con aviones robot que se presentó a las agencias en los últimos meses tiene un nivel de confidencialidad tan alta, dicen los funcionarios, que se lleva personalmente de oficina en oficina, en vez de enviarse por correo electrónico", concluyó Shane.