Peña Nieto se reúne con Obama antes de su toma de posesión como Presidente de México

1 de diciembre de 2012

1 de diciembre de 2012 — Hoy toma posesión de su cargo Enrique Peña Nieto como Presidente de México. Como es ya tradicional, días antes viajó a Washington, DC, para reunirse con el Presidente de Estados Unidos antes de su toma de posesión, pero de lo que hablaron salió a la luz muy poca substancia luego de su reunión con Obama el pasado martes 27 de noviembre.

En dos entrevistas periodísticas que se realizaron en torno a su visita, le preguntaron a Peña Nieto sobre el impacto que tendrá en México sobre la estrategia en contra del narcotráfico, la legalización de la marihuana en los estados de Washington y de Colorado. A la cadena noticiosa CNN le dijo: "Personalmente, yo no estoy a favor de la legalización de las drogas... porque no se trata nada más de la marihuana. A mi me parece que es el puente a través del cual la gente empezará a tomar drogas más dañinas. Pero es claro que esto que sucedió en dos estados en el futuro cercano nos podría llevar a repensar la estrategia".

Así mismo, a la revista Time le dijo: "Sin duda, abre un espacio para repensar nuestra política. Abre un debate en torno al curso que habrá de tomar la guerra a las drogas. No significa necesariamente que el gobierno mexicano va a cambiar de repente lo que hace ahora. Pero [la legalización en esos estados] crea ciertas distorsiones e incongruencias dado que está en conflicto con las leyes federales [de EU], y eso tendrá un impacto en la manera en que respondan México y otros países en el hemisferio. Personalmente, yo estoy en contra de la legalización. Yo no creo que sea la ruta [correcta]. Pero estoy a favor de un debate hemisférico sobre la efectividad de la ruta en la guerra a las drogas en que estamos ahora".

En este momento no está claro aún cuál será realmente la política antidrogas de el gobierno entrante de México. Pero el pragmatismo estudiado de Peña Nieto y su llamado a "discutir" el asunto, a pesar de su oposición firmemente declarada a la legalización, es una concesión peligrosa a lo que simplemente se debe proscribir como "delito en contra de la humanidad", como ha insistido Lyndon LaRouche en repetidas ocasiones.