Las enseñanzas de Texas: 80.000 votos para acabar con el sistema de partidos, junto con Kesha Rogers

15 de noviembre de 2012

por Alicia Cerretani

13 de noviembre de 2012 — Ahora que finalmente llegamos al término de las elecciones generales en Estados Unidos, los estadounidenses se toparon en la mañana del 7 de noviembre con la dura realidad, de que no solo tenemos todavía enfrente las amenazas existenciales que ya encarábamos antes del período de campaña —concretamente el estallido de una guerra general y la amenaza inminente de una hiperinflación global— sino que debido a que ambos candidatos presidenciales evadieron maliciosamente cualquier discusión seria sobre estas amenazas, irónicamente, en el transcurso de todo el período de campaña para las elecciones generales, dejaron a la nación entera políticamente incapacitada, de tal modo que el peso del trabajo quedó a cargo de un puñado de patriotas que hicieron campaña para cargos federales en diferentes partes del país y a algunos en cargos de instituciones del Gobierno.

Uno de esos patriotas es la ex candidata al Congreso de Estados Unidos por el 22avo Distrito Congresional de Texas, Kesha Rogers y su equipo de campaña, quienes a pesar de que Obama y el cobarde Partido Republicano no asumieron una discusión seria sobre las amenazas que enfrenta la nación, ellos llevaron a cabo una campaña reconocida a nivel nacional e internacional la cual exitosamente superó el partidismo que encajona cualquier discusión legítima sobre los intereses de la nación para reducirla a los campos arbitrarios de republicanos contra demócratas.

Kesha Rogers, quien hizo campaña como Demócrata LaRouchista, desafió de nuevo a Pete Olson, candidato republicano titular del cargo que hacía campaña por la reelección, ganando un tercio de los votos en el 22avo distrito. Con solo una fracción del dinero que usó Pete Olson, y una campaña activa en contra de Kesha por parte del propio Partido Demócrata, y con los dos partidos que estaban haciendo una virtual campaña para reprimir el voto al rehusarse a comprometer a sus electores con nada que fuera importante, 80.025 personas salieron a dar su respaldo a Kesha y a su plataforma.

Con respecto a su opositor en el cargo, lo que se mostró claramente —en particular en el momento en que el Congreso dejó Washington DC para regresar a sus distritos para hacer campaña— fue que el plan no era solo que Pete Olson se mantuviera tan lejos como le fuera posible de Kesha, sino también de cualquier debate publicó. Según muchos electores a quienes contactamos al ir de casa en casa tocando puertas, en las intersecciones o en contacto por teléfono, la gente no votaba por Olson en vista de sus soluciones a fondo a la crisis económica que enfrenta el distrito y la nación, o porque supieran gran cosa sobre el. La mayoría de la gente que en el 22avo distrito votó por Pete Olson lo hizo porque es republicano y Obama es demócrata.

Sin embargo, cuando distribuimos en nuestros despliegues de puerta en puerta el informe sobre Olson que preparó el equipo de campaña de Kesha, señalando las similitudes entre las políticas de Olson y Obama, como el respaldo de Olson a la NDAA, Sec. 1022 —que le permite a Obama detener indefinidamente ciudadanos estadounidenses, sin acusación ni juicio, en base a evidencia secreta, cuando tribunales secretos los consideran sospechosos de estar afiliados con Al Qaeda— la gente se impresionaba de que alguien de su dizque 'partido' pudiera estar trabajando con Obama en tales violaciones mayúsculas a nuestras libertades civiles.

El desafío que nos planteamos fue el de llegar a suficiente personas en el tiempo suficiente antes de que la plaga de los partidos políticos obtuvieran lo mejor de ellos. Con quienes si pudimos llegar, la plataforma única de Kesha, "Enjuiciemos a Obama, restauremos la Glass-Stegall y construyamos la Alianza Hidráulica y Energética de Norte América" —una evolución de la consigna de 2010, "Salvar a la NASA, Quitar a Obama"— resonó en modo profundo en la gente que recordaba la campaña de Kesha del 2010, y también en quienes escuchaban de nuestra campaña por primera vez.

Para que tengan una idea de lo que fueron las semanas finales de la campaña y de nuestra intervención en lo que muchos estadounidenses reconocieron como una elección presidencial desahuciada, imagínense una mañana en la que están en una intersección en Houston: son las 7:30 AM, hay un tráfico pesado y es casi la hora pico. Al acercarse los transeúntes a uno de los tantos semáforos por los que pasarán en dirección a su trabajo, nuestras más recientes pancartas atrapan su atención. Los electores han llegado a contar con nuestra presencia como parte de su transito tempranero. Nuestro método provocativo y eficaz en todo Houston —ya sea con relación a que Obama quiere cerrar la NASA o su conocida participación en el encubrimiento de los ataques en Benghazi— se ganó el respaldo cada vez mayor de los transeúntes, que agradecen que mantengamos una presencia altamente visible centrándonos en los problemas reales que afectan a la nación, que ellos saben ningún otro candidato o partido político va a discutir.

Una típica intervención de Kesha, y de cómo fue que se ganaron los 80.025 votos en el 22avo distrito, mayoritariamente republicano, fue el intercambio con un republicano furioso poco antes de las elecciones, quien bajó el vidrio de su camioneta en una intersección, y le dijo a Kesha que su partido había llevado a la nación al desastre, y que el iba a votar completamente en contra de Obama y de los demócratas, quienes el estaba convencido que no había forma de que ganaran esta elección.

Sin embargo, ni siquiera una semana después de la elección, cuando Kesha estaba organizando en el centro de Houston, un hombre se le acercó y le preguntó si lo reconocía, y le dijo: "Yo soy la persona que trató de iniciar una pelea contigo en Cinco Ranch, justo antes de las elecciones. Quiero decirte que después de nuestro intercambio, pensé en lo que decías en esa pancarta y lo que tú habías dicho sobre el fracaso del sistema de partidos y la necesidad de que la gente se uniera para trabajar por los intereses de la nación. Por primera vez en mi vida, no vote completamente por los Republicanos, yo dividí mi voto y voté por ti para el Congreso".

Este intercambio, que es típico de los que teníamos a diario en tanto el día de las elecciones se acercaba, indica dos cosas: primero, el impacto de Kesha y de la propuesta de tres puntos en la población, pero además, ilustra el fracaso de ambos candidatos presidenciales y sus partidos, de los que la mayoría de los votantes salieron a votar en contra de un candidato y creyeron que podían utilizar a los partidos para hacerlo.

Kesha y los otros ex candidatos demócratas larouchistas en todo el país, le advirtieron a los estadounidenses que votar en base a la línea de los partidos y caer en la trampa deliberada de que el archienemigo de los republicanos es el Partido Demócrata, y viceversa, es exactamente lo que paralizó al Congreso de Estados Unidos, quedando incapaces por completo de ejercer uno de sus mandatos más importantes: ponerle freno a un Ejecutivo fuera de control. Y mientras no exista un grupo de patriotas, que sostenga que los intereses de lo que es bueno para la nación es más sagrado que ser miembro de un partido, la campaña de Obama y su gobierno dirigida desde el extranjero para salvar los intereses monetaristas del planeta, incluso arriesgando desatar una Tercera Guerra Mundial, prevalecerá, y los dos partidos serán responsables de eso por igual.

Lo que demostró en su campaña Kesha Rogers y lo continúa haciendo, es que donde se encuentre un liderazgo valiente, creativo e inquebrantable, durante lo que pudiese parecer una crisis nacional infranqueable, allí los estadounidenses responderán. Sin embargo, si como nación vamos a sobrevivir, por todo el país los patriotas tendrán que tomar el ejemplo de Kesha Rogers y plantarse por encima de los partidos, y por los principios, y eso debe ser pronto.