Conferencia Internacional del Instituto Schiller: "Un nuevo paradigma para la supervivencia de la civilización"

27 de noviembre de 2012

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(Aquí puede ver las conferencias que se han traducido al español. Vea el programa completo en inglés aquí.)

27 de noviembre de 2012 -– El Instituto Schiller realizó una conferencia internacional el 24 y 25 de noviembre pasado en las cercanías de Frankfurt, Alemania, para discutir "Un nuevo paradigma para la supervivencia de la civilización". Alrededor de 300 personas, provenientes de 25 países de Europa, del Medio Oriente y de Estados Unidos, se congregaron para buscar la solución a las dos crisis más relevantes del momento actual.

En primer lugar las tensiones cada vez mayores, en especial en el Medio Oriente y en la región del Golfo (Sudoeste de Asia), que amenaza en convertirse en una nueva guerra mundial, que involucraría un despliegue general de armas nucleares y una conflagración global que eliminaría a la civilización humana. La segunda crisis mayor es el colapso acelerado del sistema financiero de Occidente, principalmente en la zona del euro.

Helga Zepp-LaRouche, presidenta del Instituto Schiller, dio el discurso de apertura el sábado en la mañana, en donde subrayó la importancia del desarrollo económico para todo el sudoeste de Asia, por encima de cualquier conflicto religioso o étnico. Solo la perspectiva inmediata de un "Plan Marshall" para toda la región que se extiende desde Asia Central hasta el Golfo Arábigo, y desde Afganistán hasta el Mediterráneo, introduciría un nivel de razón superior a partir del cual se puede garantizar la sobrevivencia y el futuro para todos. Lo que necesitamos, destacó ella, es nada menos que una nueva Paz de Westfalia.

El peligro grave de una guerra mundial se puede conjurar, señaló Zepp-LaRouche, enfocándonos en las metas comunes de la humanidad. Esa es la naturaleza de la propuesta del viceprimer Ministro de Rusia, Dmitry Rogozin, por un sistema de defensa antimisiles conjunto (Defensa Estratégica de la Tierra – DET) entre Rusia y Estados Unidos, para defendernos tanto de ataques de misiles como de las amenazas globales que provienen del espacio, tales como enormes asteroides. Así mismo, Helga Zepp-LaRouche hizo un llamado para desarrollar e instalar un sistema de alerta temprana en contra de los terremotos, las erupciones volcánicas, y las condiciones extremas del clima (como la reciente "tormenta del siglo", Sandy, en la Costa Este de Estados Unidos).

Enseguida intervino el embajador de la República Islámica de Irán en Alemania, Ali Rheza Sheikh, quien presentó en su discurso un cuadro del sudoeste de Asia como el puente geográfico y cultural entre tres continentes: Asia, Europa y África. La cooperación entre los pueblos de esta región decisiva es fundamental para el bienestar de todos los demás en estos continentes. El embajador presentó algunos de los proyectos de infraestructura más sobresalientes que cruzan las fronteras desde Irán., como la ruta del agua de Irán desde el Mar Caspio hasta el Golfo Pérsico, el nexo ferroviario desde el noreste de Irán hasta Asia central a través de la ciudad de Mashhad, y un oleoducto que va desde Tajikistan a través de Afganistán hasta el noreste de Irán. Sheikh Attar dijo que la República Islámica de Irán está dedicando gran cantidad de recursos en estos proyectos.

Hussein Askary, de ascendencia iraquí, presidente del partido sueco EAP, presentó en su ponencia los grandes proyectos de infraestructura orientados hacia el futuro como una salida a la crisis de desintegración actual, en particular para el sudoeste de Asia, el norte de África, Asia Central y la región del Mediterráneo. Le siguió el profesor Bassam Tahhan, profesor de Civilización Árabe en París, quien refutó en particular las enormes incorrecciones que difunde los medios informativos de occidente sobre la crisis de Siria, y sobre la naturaleza de las fuerzas que combaten al régimen. Ghoncheh Tazmini, del Instituto de Estudios Estratégicos de Lisboa, habló luego sobre "Volver a leer a Irán: Un amigo en vez de enemigo", para mostrar que los líderes iraníes son efectivamente actores racionales.

El tema de la sesión siguiente fue la exploración espacial tripulada y no tripulada, que empezó con la ponencia de Didier Schmitt, un experto sobre la exploración espacial, de París, y el doctor Antonio Güell, especialista en medicina espacial, de Toulouse. Entre ambos presentaron las perspectivas tecnológicas futuras para la humanidad, por ejemplo con el proyecto europeo-ruso ExoMars y la aplicación de las tecnologías satelitales para mejorar enormemente la salubridad pública.

El ex candidato presidencial de Francia, Jacques Cheminade, fundador del partido Solidarité et Progrès, abrió las sesiones del domingo con una advertencia sobre el peligro de guerra y las desastrosas consecuencias políticas y sociales del derrumbe financiero que está en marcha. Cheminade subrayó la necesidad de introducir un nuevo paradigma en la política, poniendo fin definitivo a la tradición geopolítica que se refleja en el papel imperial de Londres como capital financiera, en la globalización y el plan monetarista de la política del euro. Esos métodos, dijo Cheminade, no podrán nunca salvar al euro, sino que más bien garantizan la destrucción y la ruina de Europa. En vez de ello, es necesario abrir camino a un nuevo orden económico mundial justo, que no esté al servicio de las deudas ficticias de los financieros, sino del hombre y del progreso económico y social de toda la humanidad. Las bases esenciales de ese nuevo orden mundial justo están en una separación de la banca, en torno a las disposiciones de la ley Glass-Steagall de Franklin Roosevelt en Estados Unidos, la cual fue derogada en 1999 y es necesario que se vuelva a instaurar, junto con la creación de un sistema de crédito productivo para la economía real, así como la prohibición definitiva de las guerras de cualquier tipo.

Ese fue también el mensaje que envió a la conferencia mediante un video que se presentó al público, el estadista estadounidense Lyndon LaRouche, quien planteó una descarnada advertencia sobre el peligro de una guerra termonuclear. La paz y el desarrollo no son una "opción", señaló LaRouche, sino una necesidad absoluta, si es que la humanidad ha de tener un futuro.

Los oradores que le siguieron mostraron a profundidad que el desarrollo económico es fundamental para resolver la crisis estratégica actual. Aiman Rsheed, un ingeniero de El Cairo, presentó el novedoso proyecto de "El Paso de África" para unir el corazón de África en Burundi con el Mediterráneo, en Sidi Barrani. El cónsul general de Etiopía en Frankfurt, Mulugeta Zewdie Michael, habló de la importancia del proyecto de la "Presa del Gran Milenio" para Etiopía y toda la región. Le siguió Michael Billington, asesor de Lyndon LaRouche para asuntos de Asia, quien leyó primero un mensaje a la conferencia del ex director ejecutivo del FMI para Japón, Daisuke Kotegawa, y luego hizo una ponencia sobre el desarrollo histórico de Asia desde el punto de vista del Puente Terrestre Eurasiático.

A continuación un panel presento las consecuencias desastrosas de la política del euro, donde participaron: Theodore Katsavenas, profesor de economía de la Universidad del Pireo, autor de un libro de amplia circulación donde plantea que Grecia debe dejar el euro y regresar al dracma; George Tsobanoglou de la Asociación Internacional Griega de Sociología; el profesor Wilhelm Hankel, uno de los principales ponentes de la demanda en contra del euro y contra del Fondo de Estabilidad Europeo, ante la Corte Constitucional de Alemania; Daniel Estulín, periodista investigador de España; y Loretta Presotto, de la Confederación Cívica Nacional de Florencia, Italia. Los participantes en la conferencia también escucharon un mensaje a favor del establecimiento de una ley similar a la Glass-Steagall que envió Àlfheidur Ingadóttir, miembro del parlamento de Islandia.

La conferencia concluyó con un panel sobre la necesidad de un renacimiento cultural, el cual se enriqueció con varias ofrendas musicales. Un momento culminante de estas sesiones se llevó a cabo el sábado en la noche, con la presentación de un trío de Lachner, amigo de Schubert, y el coro va pensiero de la ópera Nabucco de Verdi, así como piezas de la opera Fidelio de Beethoven.