Los asesinos del embajador Stevens viven libres en Benghazi

5 de enero de 2013

5 de enero de 2013 — Desde que fue asesinado en Benghazi el embajador Stevens y tres ciudadanos estadounidenses más el 11 de septiembre, la ciudad ha sido el escenario de una serie de asesinatos y secuestros. El último de los cuales ocurrió el 2 de enero, cuando fue secuestrado el director en funciones del departamento de investigación penal en Benghazi, capitán Abdelsalam al-Mahdawi. Se informa que fue secuestrado a punta de pistola cuando se disponía a dar los nombres de los sospechosos en el asesinato del ex jefe de la policía en Benghazi, Farj al-Dursi, ocurrido el 20 de noviembre de 2012. Según la agencia de prensa británica Reuters, gente armada se apoderó de el a la fuerza en un lugar cercano a la oficina de investigación penal.

El secuestro se produjo después de que detonó una bomba el domingo en la noche (30 de diciembre) en las afueras de las oficinas de la fiscalía pública en Benghazi. Este ataque terrorista se produjo un día después de que un alto funcionario libio visitó Benghazi para revelar un plan sobre seguridad. El ministro del Interior Ashour Shuwail, el jefe del Ejército Youssef al-Mangoush y otros altos oficiales se reunieron con dirigentes locales en donde les detallaron planes para confiscar armamento y restablecer el orden, según el diario Libya Herald.

A principios de diciembre, Shuwail había dicho que su despacho no estaba investigando ni a Ansar al-Sharia ni a Ismael al-Sallabi, ex líder de la Brigada 17 de Febrero y de la Brigada al-Sahati, por el asesinato de al-Dursi.

Quizá esto no sea de sorprender dado que en la reunión del 9 de septiembre con dos funcionarios estadounidenses, como se reporta en el memorando del embajador Stevens del 11 de septiembre, dos dirigentes milicianos, Wisam bin Hamid y al-Garabi habían sostenido que ellos controlaban al Jefe del Estado Mayor del Ejército, Youssef al-Mangoush, dado que él dependía de ellos.

Las autoridades libias se reúnen con los terroristas

En conferencia de prensa del 29 de diciembre, el Ministro del Interior dijo que las autoridades habían elaborado un plan para identificar a todas las unidades del Ejército y de la policía y que cualquier otra brigada por fuera se iba a considerar ilegal. Shuwail le hizo también un llamado a los miembros del ahora desmembrado Comité Supremo de Seguridad (CSS) para que se unieran a la policía para garantizar la seguridad de las ciudades libias.

Se recordará que según la Junta de Revisión de Responsabilidades (JRR) del Departamento de Estado, se sabe que un miembro del CSS en Benghazi estuvo tomando fotos de la misión estadounidense la mañana antes del ataque. También se suponía que el CSS iba a mantener un carro estacionado las 24 horas y los 7 días de la semana en las afueras de la misión durante la estadía del embajador. Esto no se hizo y, de hecho, el carro del CSS abandonó la misión justo antes de que se iniciara el ataque terrorista.

El 2 de enero, miembros del CSS bloquearon la calle principal al Congreso General Nacional en Trípoli para protestar por la decisión de Shuwail de suspender el pago de sus salarios y disolver el CSS y pidieron su renuncia.

Según informes periodísticos, las autoridades libias también se reunieron durante su viaje del 29 de diciembre con los líderes de Ansar al-Sharia en Benghazi. Ansar al-Sharia —presidido por el operativo de al-Qaeda, bin Qumu— se adjudicó el ataque del 11 de septiembre a la misión en una declaración en su página de Facebook. El Ministro del Interior Shuwail dijo que "dichas conversaciones fueron fructíferas y significativas e intercambiamos perspectivas y estuvimos de acuerdo en muchos temas".

Mientras el Ministro del Interior mantenía discusiones "fructíferas y significativas" con la milicia de Al-Qaeda que decía ser responsable del asesinato del embajador estadounidense, la publicación Magharebia informa el 2 de enero en un artículo titulado "Libia: continua suelto el sospechoso clave en Benghazi" que Ahmed Boukhtala, comandante de la Brigada Abi Obeida bin al-Jarrah, es el principal sospechoso por el ataque terrorista del 11 de septiembre en contra de la misión estadounidense en Benghazi, así como también sospechoso en el asesinato del general de división Younis el 28 de julio de 2011. La publicación informa: "Sigue viviendo libremente en Benghazi".

Se sospecha de Boukhtala en el asesinato de Younis porque el llevó al general del frente en Brega a Benghazi y porque el asesinato ocurrió en los cuarteles de su brigada Abu Obeida bin al-Jarrah. El alega que el general fue asesinado por infiltrados en un "descuido". Se le vincula al grupo Ansar al-Sharia de Benghazi.

Mathaba.net también informa que Bukatela es uno de los varios islamistas identificados en relación al asesinato del jefe de la policía de Benghazi Dursi. Otros de los mencionados son Bin Qumu de Ansar al-Sharia, Mohammed Al-Gharabi e Ismael Sallabi.

¿Quien manda aquí?

Según el Libya Herald, el vicepremier Barasi, el candidato de la Hermandad Musulmana a Primer Ministro, respaldado por las milicias de Benghazi controladas por al-Qaeda, afirmó el 30 de diciembre que el gobierno iba a presentar ante el Congreso General Nacional (CGN) una Ley de Justicia para su aprobación esta semana.

En mayo, el Consejo Nacional de Transición (CNT) de Libia, aprobó las Leyes 35 y 38, que conceden amplia amnistía por crímenes cometidos durante el levantamiento del 17 de febrero a aquellos que estaban promoviendo o protegiendo la revolución. Barasi no se refirió a la suerte de ninguna de estas leyes.

Aunque hay muchos libios honestos —a los que están secuestrando o asesinando— que quieren liberar a Libia de al-Qaeda y la Hermandad Musulmana, las iniciativas anunciadas por el gobierno son muy sospechosas. Es más, dado que Obama depende de las milicias de al-Qaeda para tratar de provocar un cambio de régimen en Siria, es muy cuestionable que Estados Unidos, bajo Obama, vaya a apoyar el desmantelamiento del aparato mismo del que depende.