Amenaza con estallar debate sobre política antiterrorismo de EU por el nombramiento de John Brennan como director de la CIA

12 de enero de 2013

11 de enero de 2013 — La oposición al nombramiento que hizo el presidente Obama de John Brennan como el nuevo director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) ha empezado a moverse de simple protesta porque Brennan, en su calidad de asesor sobre contraterrorismo de Obama, seleccionó personas para ser asesinadas con acciones encubiertas o por medio de ataques con aviones robot, hacia la exigencia de que en las audiencias de confirmación al nombramiento de Brennan en el Senado se revise la política sobre guerra y contraterrorismo de más de una década.

El jueves 10 salió un artículo en Common Dreams.org del escritor del Bureau of Investigative Journalism Chris Woods, donde plantea el problema de si Brennan mintió en un importante discurso del verano del 2011, cuando dijo que no había habido ni una sola muerte accidental en los ataques con aviones robot el año pasado, una declaración que Brennan después cambió, diciendo que al momento de hacer sus declaraciones el no había tenido información sobre lo contrario. "Sin embargo solo tres meses antes" dice Woods, "un importante ataque con aviones robot de EU había matado a 42 paquistaníes, la mayoría de ellos civiles. Como lo reportaron ampliamente los medios de comunicación en ese entonces, las preocupaciones de Islamabad en relación a estas muertes también se le hicieron llegar directamente a 'los más altos niveles del gobierno' por parte del entonces embajador de Washington en Pakistán, según se confirmó con el Bureau".

Aunque todavía el asunto se se plantea en términos de "Que vergüenza, Brennan mintió", un examen concienzudo por parte del Senado de esta y otras afirmaciones similares de Brennan y otros voceros del gobierno serían una oportunidad excelente para examinar —y corregir mediante una legislación— las directrices con las que se ordenan los ataques con aviones robot. Por ejemplo, la alegre negativa de Brennan de que hubiera habido "daños colaterales", pudo haber sido producto de la conclusión injustificada de Brennan y otros, de que todos los hombres adultos en la zona dominada por el Talibán o al-Qaeda son miembros de esas organizaciones y por lo tanto se les puede volar en pedazos. Eso a su vez, plantea el problema de la calidad de la "inteligencia" con la que se analizan individuos como Answar al Awlaki y califica de "peligro claro y actual" contra Estados Unidos y sus ciudadanos, que no es un asunto menor o fácil de responder sino uno de vital importancia para la posición que tiene Estados Unidos en el mundo.

Un artículo de Amy Davidson, en el The New Yorker de esta semana apunta explícitamente en esta dirección, de que las audiencias de confirmación en el Senado ofrecen una oportunidad para revisar la política. El artículo de Davison empieza recordando que el nombre de Brennan se estuvo barajando para la misma posición después de la elección de Obama en el 2008, pero que "no la obtuvo porque parecía estar demasiado cerca del programa de torturas perpetrado cuando el era alto funcionario de la CIA". Nunca se ha hecho responsable a nadie por el programa de interrogatorios mediante torturas, escribe. "En vez de contestar preguntas difíciles sobre esos años, Brennan se convirtió en el asesor sobre contraterrorismo del Presidente".

Después de citar las aseveraciones de Obama sobre que se había retirado a los lideres de al-Qaeda "del campo de batalla", Davidson dice, "lo que le molesta a muchos estadounidenses —lo que se le tiene que preguntar a Brennan en cualquier audiencia de confirmación— es sobre dónde empieza y termina este campo de batalla, esta guerra, y esta autoridad para asesinar... Lo hicimos en Pakistán y en Yemen; ¿lo podríamos hacer en Londres o París? ¿Que tal Nueva Jersey [que fue el centro de las bromas por la presentación de Obama de su candidatura a la prensa]?"

Davidson destaca después, "Brennan es duro e incansable y claramente Obama confía en el. Quizá ha sido, como sugiere Obama, un defensor interno del estado de derecho; quizá el refrenó a la CIA sobre la tortura o aprendió algo de su experiencia sobre sus costos morales; algunos de sus admiradores parecen creer esto. Habló en términos tangenciales de defender valores a la vez que se quitaba los guantes. Este es el problema de haber dejado sin examinar o haber clasificado la mayor parte del programa de torturas: no sabemos".

El artículo concluye exigiendo transparencia sobre cuestiones de política, que es más de lo que Brennan y Obama han estado dispuestos a dilucidar. Davidson denuncia las recientes declaraciones de Brennan en el sentido de solo hacer revelaciones limitadas a miembros selectos del Congreso, y concluye. "el resto de público pudiera encontrar que las respuestas son útiles; las audiencias de confirmación de Brennan pudieran ser un punto de partida".