Más voces reclaman la Glass-Steagall, algunas ¡que sorprenden!

15 de enero de 2013

15 de enero de 2013 — La propuesta para implementar la separación de los bancos utilizando la normativa de la Ley Glass-Steagall tuvo hoy un respaldo importante, con la publicación en el sitio electrónico businessinsider.com de un editorial escrito por Larry Doyle, quien fuera gerente general de ventas de productos asegurados ¡en JP Morgan Chase! Doyle afirma que el sistema financiero de Estados Unidos ha degenerado en un "oligopolio", dominado por el "favoritismo" y con el título "¿Por qué deben separarse los bancos?", es un llamado para que eso suceda.

Luego de hacer un resumen de la peligrosa concentración de riqueza y deuda de los derivados en la mayoría de los bancos de Estados Unidos, Doyle concluye que: "Creo firmemente que separar a los bancos, restablecer la Glass-Steagall, y acabar con el modelo autorregulador de Wall Street, son cuestiones que un porcentaje abrumador de personas en nuestro país respaldarían y políticos de ambas facciones pueden impulsarlas".

Luego menciona como a los estadounidenses liberales se les han unido ahora republicanos de gran influencia en la cuestión de dividir a los bancos, incluyendo a George Will, Peggy Nooman del periódico Wall Street Journal, y Erick Erickson del blog RedState. También menciona la campaña de Thomas Hoenig, y señala que el gobernador de la Reserva Federal de Dallas, Richard Fisher, va a tratar este asunto el miércoles 16.

Doyle mismo dice que el va a tratar esto, en "La Reunión del Lunes" en Nueva York.

Al mismo tiempo, un artículo escrito por Barry Eichengreen, ex funcionario del Fondo Monetario Internacional (FMI) y actualmente profesor de economía, que circuló la semana pasada, y pregunta "¿Por qué no la Glass-Steagall?", se está publicando internacionalmente incluso en blogs españoles. La columna de Eichengreen analiza cómo Franklin Delano Roosevelt utilizó el proceso de las audiencias del fiscal Pecora pata levantar el respaldo a la Glass-Steagall, y dice que desde el 2008 había indignación suficiente como para hacer lo mismo aquí. Aunque respalda claramente a la Glass-Steagall y presta un buen servicio al hablar del asunto, concluye con una bobería, diciendo que la razón por la cual esta "reforma" no se aprobó de nuevo fue porque el gobierno evitó que la crisis llegara a ser tan dramática como lo fue en los años de 1930.