El presidente de la Reserva Federal de Dallas, Richard Fisher hace un llamado para ponerle fin a la "banca paralela"

18 de enero de 2013

18 de enero de 2013 — En el discurso que pronunció el 16 de enero en Washington, DC, el presidente de la Reserva Federal de Dallas, Richard W. Fisher hizo un llamado para ponerle fin a la protección de los bancos que "son demasiado grandes para quebrar" (TBTF por siglas en inglés) y ofreció lo que su oficina llama "un enfoque de sentido común" a la reforma bancaria. Su propuesta es un tipo de separación bancaria como la que se contempla en la Glass-Steagall, aunque no la mencionó por nombre:

"Los únicos que se beneficiarían de la red de seguridad de las garantías federales a los depósitos y el acceso a la ventanilla de descuento de la Reserva Federal serían las operaciones bancarias resultantes de la banca comercial reducida a su tamaño, y no las filiales de la banca paralela ni las compañías relacionadas".

Fisher llegó hasta proponer que, "para reforzar las disposiciones y su credibilidad, cada cliente, acreedor y contraparte de cada filial de banca paralela y de la compañía tenedora se les requeriría que acepten y firmen un nuevo convenio, una simple declaración de divulgación en donde reconocen su condición de no protegidos".

Hasta presentó una muestra de la declaración de divulgación, similar a la advertencia de salud que contienen los paquetes de cigarrillos, en donde se advertiría que las actividades de inversión y otras actividades bancarias especulativas estarían totalmente bajo el riesgo de los inversionistas individuales, no del gobierno.

"ADVERTENCIA: Realizar negocios con esta filial de la compañía tenedora bancaria__________ NO conlleva garantías federales a los depósitos u otras protecciones o garantías del gobierno federal. Yo,_______ entiendo cabalmente que al llevar a cabo negocios con la filial bancaria _________ NO cuento con garantías federal a los depósitos u otra protección o garantías federales, y que mi inversión está totalmente en riesgo".

Como ha sido el caso en otros discursos, los ataques de Fisher al enfoque de rescates sin fin, adoptado después del desplome de Lehman Brothers en septiembre del 2008 y el casi desplome de todo el sistema, incluyen un análisis relativamente agudo de los problemas en la política actual, tal y como la introdujo Ben Bernanke durante el gobierno de Bush Jr. y que se extiende al gobierno de Obama; y Fisher incluye una critica aguda a la legislación Dodd-Frank, que el describe como contraproducente, que trabaja en contra del problema central que se supone que aborda.

Al principio de su discurso, dado en el Comité por la República, Fisher denunció "la injusticia de ser rehenes de grandes instituciones financieras 'demasiado grandes para quebrar' ". Luego en referencia a la condición "privilegiada" de esas instituciones, dijo que "cobran un impuesto injusto al pueblo estadounidense. Es más, interfieren con la transmisión de la política monetaria e inhiben el avance de la prosperidad económica de nuestra nación".

El grueso de su presentación fue una elaboración tanto de lo que el llama la "patología de los TBTF" y como Dodd-Frank "empeoró las cosas, no las mejoró". Estas instituciones TBTF se convirtieron en "facilitadores de un tsunami financiero" y ellos y su sistema bancario paralelo relacionado han estado protegidos, argumenta correctamente, pero la protección, mediante "políticas monetarias acomodaticias" ha "llevado el crecimiento económico a una paralización y a diseminar su enfermedad al resto del sistema bancario".

Es más, Fisher cita extensamente al proponente de la Glass-Steagall del Banco de Inglaterra, Andrew Haldane, sobre como la regulación Dodd-Frank empeora todo.