Luz verde a la imposición del programa de salud nazi "T-4" en Portugal

18 de enero de 2013

18 de enero de 2013 – El Consejo Nacional de Ética de las Ciencias de la Vida (CNECV) de Portugal dio la luz verde en septiembre del año pasado al Ministerio de Salud para que aplique el racionamiento de las medicinas que emitió el servicio de salubridad pública, a fin de eliminar a aquellos cuyas vidas se consideran "demasiado costosas" de mantener. La responsabilidad de esta monstruosa decisión es tanto de la Troika como del gobierno portugués.

La CNECV fue consultado por el Ministerio de Salud para que emitiese una opinión formal sobre la "ética" de financiar las decisiones sobre medicamentos para retrovirales HIV y cáncer, así como agentes biológicos para enfermedades reumatoides, el CNEV estaba preparado para responder: "La crisis financiera mundial" requiere que el Ministerio de Salud "puede y debe racionar" el tratamiento, sobre la base de un "análisis costo-beneficio". Los enormes recortes en el presupuesto de los servicios de salubridad pública para medicamentos "están claramente establecidos... en el Memorándum de Entendimiento firmado con la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el FMI", que ya han insistido en que se recorten los gastos en medicamentos en casi un tercio para octubre del 2010, escribió la CNECV en su opinión.

La CNEVC especificó claramente que lo que está bajo discusión no es simplemente la restricción de nuevos gastos, sino el recorte de servicios que se prestan actualmente; y más aún, que tales decisiones no se limitan al tratamiento inmediato de las categorías señaladas, las cuales se consideran simplemente como un "programa piloto" para los demás recarotes que se contemplan.

La lógica de esta decisión portuguesa, impuesta por la Troika, no difiere de la ley de salubridad de Barack Obama, en seguir estrictamente la lógica de la política de "comensales inútiles" de Adolf Hitler, la cual comenzó con el programa T-4, mediante el cual decidían cuales eran las vidas que no merecían vivir, y creció hasta llegar a los hornos de los campos de concentración nazis, a medida que empeoraba la situación económica y financiera del régimen nazi.

Las instituciones más prominentes reconocieron las implicaciones criminales de la decisión. El vocero de la Conferencia Episcopal de la Iglesia Católica de Portugal, manuel Morjuao, señaló: ¿Tenemos ahora "ciudadanos de segunda y tercera clase, de los que nos podemos deshacer?" El dirigente de la Asociación de Médicos (Ordem dos Medicos), Jose Manuel Silva, calificó a la decisión de la CNECV de "inhumana... ¿Estamos regresando al principio del jefe de Estado de Ceausescu [último jefe de Estado comunista de Rumania—ed.] de que el paciente más barato es el paciente muerto? ¿Quién le va a preguntar a los pacientes quién quiere dejar de vivir dos meses más porque resulta muy costoso hacerlo?". Margarida Martins, presidenta de la ONG de apoyo al SIDA, Abraco, atacó la idea misma de que alguien pueda decidir que pacientes tienen derecho a vivir y cuales no.