Debate caótico sobre "reestructuración bancaria" en Europa

2 de febrero de 2013

2 de febrero de 2013 — Los acontecimientos de los últimos días prueban que si uno se niega a aceptar como realidad los principios de la Glass-Stegall, se garantiza el hundimiento en el caos. Mientras tanto, hay muchas variantes de la propuesta europea de Liikanen sobre "separaciones bancarias" que se están discutiendo, incluyendo al Ministro de Finanzas de Alemania que anunció ayer un proyecto de legislación "para proteger los ahorros y depósitos", que el quiere que apruebe el gabinete alemán antes del 6 de febrero, con lo cual se vuelve aún más caótica la situación en Europa.

Mientras que parece que el gobierno británico está comprometido con su propia versión más diluida de las recomendaciones sobre reestructuración bancaria del Informe Vickers, el gobierno francés tiene algo preparado para que se discuta y se vote en el parlamento, que es una especie de versión diluida entre la Vickers y la Regla Volcker; muchos la llaman ahora "Liikanen Lite". El comisionado de la Unión Europea, Michel Barnier, encargado del Grupo Liikanen, se opone a las características centrales del informe del grupo; el presidente del Banco Central Europeo (BCE) Mario Draghi se opone también a Liikanen, aunque parte de su equipo están a favor de algo que se acerca a la Liikanen, aunque también favorecen un itinerario que es totalmente diferente del establecido por el mismo Liikanen; en particular, el separar algunos aspectos bancarios para fin de este año.

Ninguna de las variantes en discusión toca los mercados especulativos ni le pone obstáculos de peso a los banqueros inversionistas. El proyecto del Ministerio de Finanzas de Alemania si forzaría la separación bancaria de las transacciones con carteras privadas de otras actividades, y nominalmente protege las cuentas de ahorros y los depósitos normales de las transacciones de alto riesgo. Pero el proyecto evita cualquier tipo de "delimitación" y solo obliga a los bancos a dividirse cuando sus transacciones de alto riesgo exceden el 20% de sus balances o cuando está por encima de los EU 100 mil millones de euros. Y con excepción de ciertas regulaciones nuevas para las transacciones de alta frecuencia, todas las otras actividades permanecen iguales en el proyecto. Con este proyecto, los bancos no tienen nada que temer.

El nuevo reglamento alemán se aplicaría básicamente a tres bancos grandes: Deutsche Bank, Commerzbank, y el LBBW. Es también ominoso que el proyecto alemán, similar a los otros que se discuten ahora en Europa, no le preste atención a la economía real o a la necesidad de tener crédito productivo; solo le preocupa el crédito no productivo en la forma de rescates continuos.