AGOSTO 1914, FEBRERO 2013

4 de febrero de 2013

4 de febrero de 2013 — La recién concluida conferencia sobre seguridad global en Munich, Alemania, ha puesto de relieve el peligro de una Tercera Guerra Termonuclear. Varios de los conferencistas, incluyendo al clon de George Soros que habló a nombre de Human Rights Watch, trataron de culpar a Rusia de toda la tragedia que se desenvuelve en Siria actualmente, por no hacer lo que quiere la OTAN y el eje Londres-Washington. El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov respondió de frente el sábado en la mañana con una potente denuncia de las potencias occidentales que han violado la Carta de la ONU y se aliaron a Al-Qaeda y otros yihadistas. El secretario general de la OTAN, Rasmussen, habló en el mismo panel que Lavrov y declaró provocadoramente que la OTAN va tomar acciones militares en cualquier lugar de la Tierra donde los intereses de la Alianza estén en juego.

Mientras que se desenvolvía la reyerta en Munich, Tony Blair era entrevistado por la BBC de Londres, en donde se jactó de que el mundo estaba iniciando un conflicto generacional con el terrorismo islámico radical, el cual durará tanto como la Guerra Fría contra la URSS. Tony Blair no solo es el controlador designado de Obama para el imperio británico. Es una especie de Parvus de los últimos días, que anda por el mundo provocando una guerra permanente y revolución permanente de todo tipo.

Para contribuir a esta demencia, el saliente ministro de la Defensa israelí, Ehud Barak, reconoció abiertamente que Israel había llevado a cabo incursiones aéreas en territorio sirio para atacar varias instalaciones y lo volverán a hacer en cualquier momento. Esta maniobra israelí, la primera incursión militar extranjera directa desde que comenzó la operación de cambio de régimen en contra de Assad hace dos años, representa una escalada mayor hacia una guerra general. Siria está fuertemente armada con sistemas de defensa aéreo rusos, y hay asesores rusos en el terreno de esas instalaciones. Como lo advirtió el coronel (r) Larry Wilkerson en la rueda de prensa que acompaño al representante Walter Jones en septiembre del año pasado, la crisis siria puede escalar fácilmente en una confrontación entre las superpotencias con armas termonucleares.

Así como el asesinato del archiduque Franz Ferdinand fue el detonante de la Primera Guerra Mundial, el ataque israelí del pasado martes 29 de enero se podría calificar posiblemente por los historiadores futuros como los primeros disparos de la Tercera Guerra Mundial.

Es tan claro como el día que el empuje hacia la guerra lo motiva el hecho de que toda la región transatlántica ha alcanzado un punto de inflexión hiperinflacionario, en donde cualquier de muchos detonantes, en cualquier momento, puede conducir a una hiperinflación como la de la Alemania de Weimer y a un colapso completo de la economía mundial y al caos. Solo hay que ver los sucesos de la semana pasada, con los escándalos en torno al Banco Monti dei Paschi en Italia y el Deutsche Bank en Alemania. El pasado sábado 2, renunció abruptamente el presidente del Banco Barclays de Londres. El diario Washington Post, en su infinita estupidez, escribió en su editorial del domingo que Mario Draghi salvó a Europa del colapso inminente y les dio a los líderes políticos europeos un poco más de espacio para respirar al eliminar los últimos vestigios de su soberanía. ¿Qué hizo Draghi para merecer ese elogio? Le prometió a los inversionistas que el Banco Central Europeo cubrirá las pérdidas que tuvieron por las compras de deuda soberana europea. Pura locura hiperinflacionaria.

No hay más que una solución a esa desintegración de la región transatlántica y esa solución lleva el nombre de Lyndon LaRouche. Desde que se estalló esta crisis en el verano de 2007, LaRouche ha planteado la necesidad de reinstituir la ley Glass-Steagall y la restauración del sistema de crédito soberano para emprender grandes proyectos de infraestructura como el NAWAPA. Nos encontramos ahora en el punto en que ya no hay ninguna otra solución. Se trata, literalmente, de Glass-Steagall o muerte.

Esta semana será decisiva en Washington. El Congreso reanuda las sesiones y la campaña por la Glass-Steagall es una prioridad máxima. El Comité de Acción Política LaRouche ha ganado una autoridad política sin precedentes en torno a lo que se tiene que hacer para impedir un estallido hiperinflacionario total. Como hemos visto ya, hay varios funcionarios de la Reserva Federal de EU que ya están lo suficientemente asustados por las consecuencias de continuar con los rescates de Bernanke, el hiperinflacionario presidente de la Reserva Federal. Tanto el presidente de la Reserva Federal de Dallas, Richard Fisher, como el vicepresidente de la Corporación Federal de Seguros de los Depósitos, Thomas Hoenig, son solo los voceros que han dado la cara a nombre de un cuerpo de funcionarios mucho más amplio que están claros en que una continuación de las políticas actuales —de rescatar a los bancos a costas de los contribuyentes—- es un desastre seguro.

Resulta crucial que nos acercamos al trigésimo aniversario del discurso en el que Ronald Reagan planteó la Iniciativa de Defensa Estratégica (IDE) el 23 de marzo de 1983. El hecho de que de nuevo enfrentamos el peligro termonuclear es la prueba más patente de que la IDE ha sido la única vía para evitar la guerra realmente en la era termonuclear. Si los británicos no hubiesen contado con los traidores de Andropov y Gorbachov en el poder en el momento en el Presidente Reagan estaba plenamente comprometido con la IDE, el mundo fuera un sitio completamente diferente hoy. Así que nos enfrentamos ahora de nuevo a una situación en donde la IDE y la dimensión adicional de la Defensa Estratégica de la Tierra son temas existenciales para la supervivencia de la humanidad.

Esta en nuestras manos dirigir esta pelea para derrotar finalmente al imperio de una vez por todas.

Artículos sobre temas mencionados en este artículo:

Defensa Estrategica de la Tierra