Lavrov denuncia el intervencionismo de la OTAN en la conferencia de Munich sobre seguridad global

7 de febrero de 2013

7 de febrero de 2013 – A continuación extractos del discurso del Ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergey Lavrov, el 2 de febrero en la Conferencia sobre Seguridad en Munich, Alemania.

Es imposible no notar el simbolismo de la fecha de esta reunión. Hace setenta años concluyó una de las batallas más espantosas, sangrientas y decisivas de la Segunda Guerra Mundial: la Batalla de Estalingrado. Cientos de miles de mis compatriotas dieron su vida por la victoria en los márgenes del Volga, no solo en defensa de su patria sino que también lucharon a favor de la paz mundial, igual que lo hicieron todos nuestros aliados.

Para evitar la recurrencia de la tragedia de una guerra mundial, también se enfocaron los esfuerzos en la diplomacia, que dio como resultado la creación de las Naciones Unidas. Sin embargo poco después de esto, la "Guerra Fría" trazó una línea divisoria por toda Europa, posponiendo por un largo tiempo la posibilidad de construir un sistema de seguridad colectivo, como lo consagra la Carta de las Naciones Unidas....

Tenemos que reconocer que, no en las palabras, sino en los hechos, estamos muy lejos aún de una arquitectura Euro-Atlántica verdaderamente colectiva, que descanse en un sólido cimiento de derecho internacional. Todavía existe un deseo de que las relaciones en Europa se construyan en torno a temas político-militares, no en los principios de la OSCE [Organización de Seguridad y Cooperación Europea] y la NRC [OTAN-Consejo Ruso] sino en la promoción de un concepto de seguridad con centro en la OTAN, como si no hubiera alternativas.

Nosotros creemos que este enfoque limitado de bloque no ayuda y a nosotros se nos hace difícil entenderlo en base a consideraciones objetivas y racionales; es improbable que pueda aportar una orientación para las políticas del mundo global de hoy, en donde enfrentamos amenazas comunes. Es tiempo de que miremos de una forma abarcanate y minuciosamente todo el amplio rango de las relaciones de la zona Euro-Atlántica y tratemos de identificar las convergencias de idas y las restantes diferencias entre nosotros, incluso aquellas en relación a conflictos en otras partes del mundo que afectan la seguridad de todos nosotros.

Si observamos las regiones que son hoy las más inestables —el Medio Oriente, norte de África, el Sahel— es difícil evitar la sensación de una especie de curvatura en el espacio. Surgen muchas preguntas sobre los enfoques de algunos de nuestros socios en relación a la "Primavera Árabe". ¿Apoyar las acciones a favor de un cambio de régimen justifica los métodos terroristas? ¿Tiene sentido el combatirlos en un conflicto y apoyarlos en otro? Si abasteciste ilegalmente de armas una zona de conflicto, ¿cómo garantizas que estas armas no se van a volver en contra tuya? ¿Qué gobiernos son legítimos y cuales no lo son? ¿Cuando es permitido trabajar con regimenes autoritarios (ya sean seculares o no tan seculares), y cuando está permitido apoyar su derrocamiento violento? ¿Bajo qué condiciones es necesario reconocer las fuerzas que han llegado al poder en una elección democrática, y bajo qué condiciones se debe rechazar cualquier contacto con ellas? ¿Qué criterio y normas determinan todo esto?

Esperamos que para el 2015, cuando nosotros celebremos el aniversario [del proceso de Helsinki+40] podamos haber desarrollado exitosamente una agenda común que no refleje recriminaciones mutuas, sino la determinación de todos nosotros de concentrarnos en alcanzar nuestros objetivos estratégicos comunes, con base en el principio de la indivisibilidad de la seguridad.

El tema del sistema BMD [Defensas contra Misiles Balísticos] se ha vuelto una prueba importante del ajuste entre los hechos reales y las declaraciones solemnes de compromisos en este principio clave. Todos arriesgamos perder otra oportunidad real más de construir un espacio Euro-Atlántico unificado. Rusia propone un enfoque simple y constructivo: elaborar garantías estrictas de que el sistema BMD global de EU no está dirigido en contra de ningún país miembro de la OSCE y claros criterios militares y técnicos para evaluar que estén en conformidad con los objetivos establecidos del sistema BMD: la neutralización de las amenazas misilísticas provenientes del exterior de la región Euro-Atlántica...

Es también importante clarificar la definición de la misión de la OTAN en las nuevas circunstancias, no para interferir en este proceso sino para que nosotros podamos entenderlo. El progreso hacia una verdadera asociación entre Rusia y la OTAN todavía se ve obstaculizada por los intentos de explotar la idea de una amenaza soviética, que se ha convertido ahora en la idea de una amenaza rusa. Las fobias son muy tenaces, y vemos como el proceso de planificación militar incorpora esta tesis. Incluso con el déficit de recursos financieros, existe una creciente actividad militar en el norte y centro de Europa, como si estas regiones enfrentaran una amenaza a su seguridad creciente....

La OTAN está discutiendo ahora el concepto de "defensa inteligente". Yo dejo aparte la pregunta sobre exactamente de quien se están defendiendo. Sería mucho más importante reconocer la demanda objetiva de una nueva política exterior moderna e "inteligente", que tenga el objetivo de aprovechar al máximo las oportunidades crecientes del trabajo colectivo, en vez de dilapidarlas imperdonablemente....