Crecen los problemas de Obama

8 de febrero de 2013

Por Nancy Spannaus

El proceso de presión institucional contra el destrozo de la Constitución que ha hecho Obama, un proceso que ha venido avanzando de manera visible desde que el Tribunal de Apelaciones del Circuito del DC falló en contra de Obama el pasado 25 de enero, avanzó otro paso ayer como se muestra en dos audiencias que se realizaron en el Senado de Estados Unidos.

Hasta ahora, se le ha obstaculizado a Obama dos de sus postulaciones clave de seguridad nacional, la de Chuck Hagel para secretario de la Defensa, y la de Joe Brenna para director de la CIA. Más importante aún, senadores de ambos partidos principales están comenzando a planear interrogantes significativas acerca de del papel anticonstitucional de Obama, tanto en el incidente del 9-11 en Bengasi, como en la utilización de la guerra de aviones robot en contra de ciudadanos estadounidenses y otros, sin ninguna concesión a la supervisión del Congreso o de los tribunales.

Como resultado, nuestro movimiento —que de manera singular planteó la cuestión de las políticas hitleristas de Obama y su alianza con el eje británico-saudí desde hace tiempo— tiene una oportunidad única para movilizar el respaldo a la acción necesaria para destituir a Obma del poder, y para ganar las políticas alternativas que se sintetizan en el programa de tres puntos elaborado por Lyndon LaRouche.

Para resumir: Las interrogantes sin respuesta planteadas por los republicanos sobre las finanzas del Secretario de la Defensa propuesto, Chuch Hagel, han tenido como resultado la posposición del voto sobre su nombramiento, que se había programado para el día 7 de febrero. En vez de ello, la Comisión de Servicios Armados del Senado realizó audiencias sobre las fallas que condujeron al asesinato del embajador Stevens y demás funcionarios. Aunque se evadió la cuestión clave de la política de Obama de aliarse con Al-Qaeda, varios senadores republicanos insistieron en las fallas del Presidente Obama en la atrocidad de Bengasi. La inacción de Obama, incluso la total falta de atención al asalto al complejo de Bengasi se convirtió en un tema central.

Esta audiencia se llevó a cabo en un ambiento configurado por los despliegues del Comité de Acciión Política LaRouche (LaRouche PAC) durante las últimas semanas para distribuir el expediente sobre Bengasi, donde se incluye la pregunta a Brennan sobre su papel en la ataque a Al-Libi con un avión robot y la relación al ataque de Bengasi, en un boletín de prensa que emitió LaRouche PAC el 6 de febrero. Ese boletín le llegó a los miembros de las Comisiones de Servicios Armados y de Inteligencia del Senado.

También hubo una audiencia el mismo día en la Comisión de Inteligencia del Senado sobre el nombramiento de la pareja íntima de Obama en los ataques asesinos de los aviones robto, John Brennan. Ya la presión institucional sobre Obama por no entregar los documentos de la Oficina de Asesoría Jurídica (OLC, por siglas en inglés) del Departamento de Justicia —donde se plantea la justificación jurídica para asesinar ciudadanos estadounidenses— había forado a Obama a entregar algunos de esos documentos a los senadores de la Comisión de Inteligencia (y a los diputados de la Comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes). Pero fiel a su costumbre, el gobierno no entregó todos los documentos, como se lo había solicitado en una carta bipartidista que le envió el senador Ron Wyden el 4 de febrero, y además, no dejó que el resto de los senadores ni sus asistentes vieran los documentos. Los senadores no quedaron muy contentos.

Al final de la audiencia de tres horas y media, los "temas" de Bengasi y de los aviones robot asesinos se juntaron para llevar tanto a los voceros de la tolda republicana como demócrata, a amenaza con suspender el nombramiento de Brennan, si no se satisfacen sus exigencias sobre los documentos. De hecho, los senadores simplemente exigen que un Ejecutivo que insiste en arrogarse privilegios dictatoriales, respete los derechos constitucionales de los senadores.

Obama está en problemas. Como lo ha señalado Lyndon LaRouche, sus patrones en el imperio británico también están débiles y listos para hacerlos desaparecer con las medidas de la ley Glass-Steagall y un sistema de crédito para reactivar la economía. Esto tiene que empezar con la Glass-Steagall ya. El momento está maduro para un liderazgo que sabe como llevar a cabo las políticas de recuperación económica genuina y evitar la guerra con un programa como el de la Iniciativa de Defensa Estratégica y la Iniciativa de Defensa de la Tierra, como lo ha señalado singularmente LaRouche.

No tenemos tiempo que perder, para aprovechar el tropezón de Obama. Afirmar el liderazgo, presentando un cuadro integrado de lo que hay que hacer, nos puede poner en rumbo hacia la victoria.