75 economistas franceses atacan el proyecto de "reforma" bancaria; piden una "estricta separación bancaria"

21 de febrero de 2013

21 de febrero de 2013 — El 13 de febrero, cuatro días antes del voto en la Asamblea Nacional, tres destacados economistas, Jacques Généreux, Jacques Sapir y Dominique Taddei (expresidente del Caisse des Dépots et Consignations, el equivalente en Francia al Kreditanstalt für Wiederaufbau, banco de fomento del Estado alemán) firmaron un llamado a favor de "una estricta separación de las actividades bancarias" que ellos lamentan está absolutamente ausente en el proyecto de reforma bancaria propuesta por el gobierno, que se aprobó ayer en la Cámara Baja. Su llamado se publica en el periódico Libération y la firman otros 73 economistas más. El año pasado, varios de ellos firmaron el "Llamado por una Glass-Steagall global" emitido por la presidenta del partido alemán Movimiento de los Derechos Civiles Solidaridad (Bürgerrechtsbewegung) Helga Zepp-LaRouche, y Jacques Cheminade, presidente de Solidaridad y Progreso (SyP) de Francia.

El llamado de los economistas, "Ley Bancaria: los contribuyentes no deben pagar por los financieros", reduce el asunto de la Glass-Steagall a una mera regulación financiera y deja por fuera cualquier mención de la Glass-Steagall o de Cheminade, así como el tema crucial de cómo regresar a la generación de crédito productivo y la reconstrucción de la nación. El texto, que condensa muchas de las críticas de SyP en el transcurso de los años, muestra claramente hasta que grado se ha convertido en un tema familiar la separación bancaria en Francia después de la campaña presidencial de Cheminade el año pasado, y ha forzado a todos los economistas con dos dedos de frente a que tomen posiciones.

A continuación citas del llamado:

"Nosotros los economistas pensamos que el proyecto de legislación para la separación bancaria presentado en la Asamblea Nacional no logra lo que sostiene lograr y no le va a dar una mejor protección a los depósitos de los hogares franceses...

"El supuesto objetivo del proyecto de ley consiste en separar los depósitos y para lograrlo, separar las peligrosas actividades del mercado de las actividades de depósito y crédito. La intención es buena, dado el excesivo tamaño de los bancos de Francia. De hecho, los activos bancarios de Francia representan hasta un 340% del PIB de Francia (comparado con el 85% en los Estados Unidos). Hay por lo menos cuatro bancos cuyo incumplimiento puede derribar al país entero, en contraste con Alemania en donde existe solo uno de este tipo de bancos. Estos bancos son simultáneamente "demasiado grandes para quebrar" y también "demasiado grandes para salvarlos" [escrito en inglés].

"El sector bancario de Francia tiene un nivel de riesgo sistémico entre los más grandes del mundo; Dexia ya le costó a los contribuyentes de Francia y Bélgica EU12 mil millones de euros y el Estado agregó otros EU85 mil millones de euros en garantías. Se espera que Crédit Agricole registre pérdidas récord para el 2012 cercanas a los EU6 mil millones de euros y Societé Générale habría perdido EU11.9 mil millones de euros en el 2008 sin haber sido rescatado por los contribuyentes estadounidenses.

Por otro lado, el "modelo" francés obviamente no ha podido cumplir con su trabajo de financiar la economía. Solo 10% de la contabilidad de nuestros bancos está dedicada a prestar a empresas no financieras y 12% a dar préstamos a individuos. El resto consiste esencialmente en escoger transacciones especulativas en los mercados financieros; de los EU200 mil millones de euros en bonos emitidos por los bancos franceses a los "préstamos financieros de bienes raíces", solo EU22 mil millones se destinaron a los hogares y EU27 mil millones a compañías. Y ¿qué tanto se destinó a la creación de empleos, investigación e inversiones?

"Al quitarle las garantías públicas implícita a los productos bancarios altamente riesgosos y altamente redituables como proponen los mercados, la separación de las actividades especulativas de las actividades comerciales, el compromiso electoral # 7 de Holland permitiría que este último se dedicara exclusivamente al financiamiento de la economía real...

"¿Qué logra el actual proyecto? Obliga a los bancos a confinar ciertas actividades especulativas a sus subsidiarias, pero esta medida se aplica solo a entre un 0.75 y 2% del producto bancario neto de los bancos. Todas las actividades prohibidas para las matrices están acompañadas de exenciones que vuelven vacuo el contenido de la ley.

"Si el proyecto no impide una crisis, ¿nos permitiría esperar que la podamos resolver? No... quienes están al cargo del eventual desmantelamiento de la banca francesa serán el gobernador del Banco de Francia y el director general de Hacienda. Ellos solos decidirán si el Estado sale en ayuda de un banco (abandonando a la ruina a los ciudadanos franceses) o lo deja que quiebre.

"Las decisiones se tomarán sin la obligación de consultar al Parlamento, a ciegas, y a costa de los contribuyentes. Los EU3,700 millones de euros tomados a los ciudadanos holandeses, que no fueron consultados, para rescatar sin condiciones al SNS Reaal, el cuarto banco más grande en los Países Bajos, es un ejemplo de lo que amenaza de convertirse en la generalidad...

"De este modo, el proyecto termina manteniendo el paracaídas legal con el que sueñan los 'bancos universales' y sus aliados en los fondos especulativos, para que les permitan continuar sus transacciones especulativas sin ser molestados en absoluto... Bajo estas condiciones, ¿cómo puede nadie pretender que separa las actividades de préstamo peligrosas y salvaguardar los depósitos?...

"El proyecto de ley del gobierno no resuelve nada. Al contrario, deja la puerta totalmente abierta para una nueva crisis. La crisis ha demostrado la necesidad de una estricta separación entre las actividades bancarias útiles a la economía y las que le son dañinas... "