Más voces de alarma dentro de la Reserva Federal ante la política de hiperinflación

22 de febrero de 2013

22 de febrero de 2013 — Las minutas recién publicadas de la reunión del 29 de enero del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por las iniciales en inglés de la reunión periódica donde el comité de la Reserva Federal dicta la política), muestran que al interior de la directiva hay una "división sobre cuanto tiempo debe seguir abierta la llave de la liquidez" a la banca, según indica el titular del diario Wall Street Journal. La política de rescates mediante la impresión de dinero que lleva a cabo el presidente de la Reserva Federal, "Helicóptero Ben" Bernanke, se encamina a más de $4 billones de dólares para finales del 2013, y eso está haciendo sonar las alarmas dentro de la misma institución. En esta ocasión, las minutas señalan que ya no se trata  simplemente de "varios" miembros del FOMC, como se dijo en la reunión de diciembre, sino que en esta ocasión se trata de "muchos" miembros, de acuerdo a las minutas. El principal pronosticador económico de Estados Unidos, Lyndon LaRouche, ha venido advirtiendo desde hace mucho de una explosión hiperinflacionaria a punto de ocurrir, y ha señalado la necesidad de que el Congreso apruebe de inmediato la ley Glass-Steagall de 1933, como el único "cortafuego" que puede evitarlo.

De acuerdo a las minutas, por primera vez se discutió abiertamente en el FOMC la posibilidad de que, si la Reserva Federal sigue con su política hiperinflacionaria de imprimir dinero, para cuando trate de "salir" de esa política podría ser tan tarde que barrería con una buena porción de su propio capital como banco. Eso resultaría directamente de lo que prevén que podría ocurrir según estos miembros del FOMC, que sería un aumento significativo y agudo en las tasas de interés, cuando la Reserva Federal comience a vender su cartera de activos, que muy pronto llegará al 25% del PIB de Estados Unidos. Entre más tiempo siga la Reserva Federal comprando $85,000 millones de dólares mensuales de valores sostenidos en hipotecas y valores de la tesorería, mayor certeza habrá de ese aumento de las tasas de interés cuando la Reserva "salga" del plan. Si las pérdidas por los activos de la Reserva le hacen perder parte de su capital en esa situación, el Departamento del Tesoro tendría que intervenir con decenas de miles de millones de dólares de los contribuyentes para aportarle capital adicional, es decir ¡para rescatar a la Reserva Federal! O si no, la Reserva tendría que regresar a seguir imprimiendo dinero más rápido todavía, o quizás ambas cosas. En pocas palabras, en breve, la Reserva Federal se podría encontrar atrapada incapaz de abandonar esa política hiperinflacionaria, como sospechan "muchos" miembros temerosos de la FOMC.

Como informó el Wall Street Journal el pasado 20 de febrero, los miembros de la FOMC mostraron también alarma debido a que la política de imprimir dinero inorgánico ocasiona "una toma de riesgo en exceso e inestabilidad en los mercados financieros". Ya están otra vez formándose burbujas en los bonos "chatarra" de las empresas y en los valores con respaldo hipotecario, como en el período 2005-2007. De hecho, estas burbujas, alimentadas de la política hiperinflacionaria de cero tasas de interés que les da el banco central, se están inflando más rápidamente —aunque todavía no llegan al mismo tamaño— que en el período lunático que precedió al crac financiero global. La calidad de esos bonos se deteriora al mismo tiempo, como lo muestra el periódico en varias gráficas.

"No se sienten en la misma estufa caliente otra vez", es como lo plantea el presidente de la Reserva Federal de Dallas, Richard Fisher. El propone detener esa política ya, así como el gobernador de la Reserva Federal Jeremy Stein, por los mismos motivos.

Otra gráfica sobre la banca de Estados Unidos, que publicó el portal electrónico muy conocido por los inversionistas, "Motley Fool", el 21 de febrero, muestra que la cartera de activos de los bancos más grandes se compone de un 30% a 40% en títulos valores; 15% a 20% de efectivo, de hecho congelado para protegerse frente a las pérdidas por los títulos valores en caso de un crac; y solo entre 30% y 40% en préstamos. Estos bancos (JPM Chase, Bank of America, Citigroup, Wells Fargo) no están haciendo préstamos, algo que también se destaca en las minutas del 29 de enero de la Reserva Federal. Pero más aún, todas esas especulaciones en títulos valores y sus activos en efectivo están financiados por los depósitos de sus clientes, pues se supone que son bancos comerciales.

En un comentario muy cáustico del vicepresidente de la Corporación Federal de Seguros de Depósitos (FDIC, por sus siglas en inglés) Thomas Hoenig, el pasado miércoles 20, señaló que si se contaran como sus "activos" los derivados financieros de estos bancos, como debería de ser, ocurriría que: a) resultarían ser los bancos más grandes del mundo, empezando con el JPM Chase; b) resultarían que tienen un apalancamiento de 25 a 1, al estilo del 2007.

Hoenig propone que se reinstituya una nueva ley Glass-Steagall, el único antídoto para los mecanismos hiperinflacionarios explosivos que están listos para reventar a todo el sistema bancario.

Además, el presidente de la Reserva Federal de Dallas, Richard Fisher, le dijo a la agencia de noticias Reuters el jueves 21: "Ya no estoy solo", en el señalamiento de que la política de emisión cuantitativa de la Reserva Federal no está ayudando nada a la creación de empleos. Los comentarios de Fisher refuerzan las disensiones que surgieron en la reunión del FOMC, de acuerdo a las minutas del 29 de enero, que por primera vez se informa sobre los desacuerdos en torno a la emisión cuantitativa por parte de "muchos" gobernadores con derecho a voto en la Reserva Federal. Fisher es ahora un miembro rotativo sin voto en la Reserva Federal.

Fisher atacó también la compra que hace la Reserva Federal de $40,000 millones de dólares en valores respaldados en hipotecas cada mes, junto con los $45,000 millones en bonos del Tesoro (para un total de $85,000 de dólares al mes) supuestamente para presionar a la baja las tasas de interés. "Yo personalmente no siento la necesidad de una mayor actividad respaldada en hipotecas, pero la mayoría manda, y yo he estado en la minoría en ese frente... El mercado inmobiliario incluso se ha vuelto especulativo en algunos lugares". Fisher dijo que las acciones de la Reserva Federal para reducir las tasas de interés han fomentado "artificialmente" los mercados, pero "han hecho muy poco para la economía real", según informa Reuters.

Fisher dice que el "efecto riqueza" de la emisión cuantitativa no ha llevado al crecimiento vigoroso en el empleo que todo mundo quiere. "El costo, sin embargo, es quizás mayor de lo que pensamos, porque entre más se hace, más entramos en territorio inexplorado, y luego ¿cómo nos salimos de ahí?"