Surge en Gran Bretaña un movimiento en contra de los robots asesinos

26 de febrero de 2013

25 de febrero de 2013 — Uno de los sueños más codiciados de los proponentes de la mentada "Revolución en Asuntos Militares" ha sido siempre tener robots autónomos que vayan a la guerra en vez de soldados humanos. Los robots no se cansan, no necesitan comer, pueden ver más lejos y con longitudes de onda muy por encima de la vista humana y reaccionan ante las amenazas en milisegundos. Lo que es más importante, no tienen reparos morales para matar seres humanos. Simplemente actúan de acuerdo con su programa. Este sueño dorado está a punto de convertirse en realidad, y va más allá del uso de aviones robot (drones) asesinos, que de todas maneras requieren que un ser humano jale el gatillo.

El peligro que representan estos robots está incitando el nacimiento de una campaña global para prohibir esta tecnología en el campo de batalla. En abril se va a lanzar la campaña de Paremos los Robots Asesinos en Londres, en la Cámara de los Comunes y va a seguir el mismo patrón de otros movimientos anteriores para prohibir las bombas en racimo y las minas terrestres. "Estas cosas no son ciencia ficción; están muy avanzadas en su desarrollo" le dijo al diario Observer de Londres el doctor Noel Sharkey, un destacado experto y profesor de robótica e inteligencia artificial en la Universidad de Sheffield. La preocupación de Sharkey es que dicha tecnología van mucho más adelantadas que el derecho internacional. Por ejemplo, las Convenciones de Ginebra requieren que cualquier nueva arma sea capaz de distinguir entre un civil y un combatiente. "Estamos batallando para hacer que puedan distinguir entre un ser humano y un carro" dijo Sharkey. "Ya hemos visto una incompetencia total en el uso de drones, operadores cometiendo muchos errores y sin una supervisión apropiada".

Sin embargo, los proponentes de prohibir las tecnologías robóticas autónomas en los campos de batalla enfrentan una batalla cuesta arriba. Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel son probablemente los tres principales países que están desarrollando dichas tecnologías. Ni Estados Unidos ni Israel han firmado la convención sobre minas terrestres o la convención sobre bombas en racimo (Gran Bretaña ha firmado las dos). Para ser justos, otros 32 países tampoco han firmado la convención sobre minas terrestres y solo 78 países han firmado la convención sobre bombas en racimo, pero ninguno de ellos ha ido tan lejos como Estados Unidos en el desarrollo de la guerra a control remoto.