Las elecciones en Italia le asestan otro golpe al sistema del euro

27 de febrero de 2013

27 de febrero de 2013 — Cuál va a ser el próximo gobierno de Italia, o siquiera si va a haber un nuevo gobierno en Italia, todavía no está claro después de que concluyeron las elecciones nacionales, pero de lo que no hay ninguna duda es que la política de austeridad a toda costa de la Unión Europea recibió una aplastante derrota. ¿Por qué habría de sorprender esto cuando se le exige a la población italiana una austeridad sin fin, cuando solo tienen que mirar hacia Grecia para ver que los están orillando al genocidio?

Sin embargo, el resultado desató desplantes de sicosis total entre los fanáticos del imperio británico que insisten en que "no hay otra alternativa" a la "espiral de muerte" a la que han enviado a Europa sus políticas. Los comentaristas del diario londinense Financial Times califican de "catastrófico" que "la mayoría de los italianos se pronunciaron con un claro basta en contra de la austeridad". La firma Lombard Street Research le dijo al Guardian de Londres que el resultado "es sorprendente". El semanario Barrons chilló que "los resultados de las elecciones italianas dejan a los mercados estupefactos, estupefactos!". Un analista de IG Markets le dijo al Daily Telegraph de Londres que había sido una "sorpresa desagradable". La agencia noticiosa Bloomberg se quejó de que "esta es la primera elección europea en la que los votantes no hicieron lo correcto. Le dieron un apoyo sorprendente a los políticos que rechazan la austeridad y, en algunos casos, al euro", y agrega: "Esto podría convertirse en un gran problema si se vuelve contagioso".

Los mercados financieros cayeron en toda Europa, lo que significa que "regresó" la crisis a la zona del euro. El mercado de valores de España cayó y la rentabilidad sobre su deuda se elevó solo un poco menos dramáticamente que la de Italia, cuyos bonos a seis meses se duplicaron en costo. El ministro de Relaciones Exteriores de España, José Manuel García-Margallo teme que el aumento en los diferenciales de los bonos "es un salto a la nada que no presagia nada bueno ni para Italia ni para Europa". Su colega, el ministro de Economía Luis de Guindos, "espera" que surja en Italia un gobierno estable, porque "lo que es bueno para Italia es bueno para España".

El periódico conservador de España ABC, aprovechó la ocasión para destacar que "la votación italiana le ha enviado un mensaje significativo al resto de Europa... Se podría decir que en Italia ganó el partido antieuropeo. Alrededor de un 60% de los italianos se han manifestado en contra de la línea establecida por Bruselas".

Algunos ideólogos pro británicos fueron capaces de reconocer que la apariencia de estabilidad económica y política en la zona del euro ha desaparecido, pero se niegan a concebir deshacerse de su sistema y sustituirlo por uno que funcione, un sistema de crédito productivo anclado en la Glass-Steagall. El Ministro de Economía de Alemania, Phillip Rósler, declaró absurdamente que "no hay alternativa a las reformas estructurales que ya se están realizando, las cuales incluyen la consolidación del presupuesto y fomentar la competitividad". El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, lo hizo mejor, diciéndole a la agencia de prensa británica Reuters, en una cumbre sobre el futuro de la zona del euro —"con pasión", según Reuters— que "esperaba que no vayamos a seguir la tentación de caer en el populismo" solo por una votación en uno de los Estados miembros, dado que la austeridad de la UE ¡ha funcionado en Latvia y ha dado resultados en Portugal, Irlanda, España y Grecia!

Y a todo vapor sigue la hiperinflación. El Guardian de Londres escribió que los rescates financieros de Italia y España (la tercera y cuarta economía más grandes de Europa) están de nuevo en la orden del día, y la revista Barrons dejó entrever que los resultados italianos pudieran requerir "¿Bernanke al rescate?"