La actual política de defensa contra misiles no se parece en nada a la IDE de Reagan, sino que lleva al mundo a su extinción

26 de marzo de 2013

26 de marzo de 2013 — La presentación oficial del actual programa estadounidense de defensa antimisiles, que se llevó a cabo durante la conferencia del Instituto Schiller y de la EIR el pasado sábado 23 en Virginia norte, pone de relieve el hecho de que la actual política del gobierno de Obama no se parece en nada al programa original de la Iniciativa de Defensa Estratégica del Presidente Reagan y de Lyndon LaRouche.

No resulta insignificante que la Agencia de Defensa contra Misiles (MDA, por sus siglas en ingles) del Pentágono haya dado su aprobación para que se hiciera la presentación de la actual política del gobierno y de los sistemas de defensa antimisiles en la conferencia del Instituto Schiller y la EIR. Pero la política del gobierno de Bush y Cheney, que ha continuado durante el gobierno de Obama, hace una distinción entre "aliados" y "no aliados" que en ningún modo formaba parte del plan de defensa de rayos que planteaba LaRouche y que fue adoptado plenamente por el Presidente Reagan en su ahora histórico discurso a la nación el 23 de marzo de 1983.

Para LaRouche y para Regan, la IDE fue un ofrecimiento de asociación plena con la Unión Soviética para desarrollar un escudo global contra las armas nucleares, utilizando los nuevos principios físicos más avanzados, tales como los láseres de alta potencia y sistemas de detección y rastreo colocados en el espacio. Al final del Segundo período del gobierno de Reagan, los nuevos principios físicos había sido relegados a un financiamiento secundario, y el programa se centró en sistemas cinéticos ineficaces. Hoy en día, la idea de un desarrollo y despliegue conjunto de un sistema global de defensa antimisiles que involucre a Estados Unidos, Rusia y otras naciones, está fuera de toda consideración del gobierno de Obama. La idea de defender a los "aliados" es precisamente lo que atacó el Presidente Reagan en su discurso del 23 de marzo, cuando reconoció que los sistemas de defensa, asociados a las armas nucleares ofensivas, lo que hacen es aumentar, no reducir, el peligro de una guerra nuclear. El dejó en claro que estaba de acuerdo plenamente con LaRouche en que solo un sistema de cooperación global para la defensa antimisiles, anclado en la colaboración entre Estados Unidos y Rusia, evitaría la trampa de la escalada en las tensiones estratégicas y el peligro de la extinción termonuclear.

En realidad, es de notar que desde comienzos de 1993, fueron los rusos quienes en repetidas ocasiones ofrecieron la cooperación a Estados Unidos APRA desarrollar un escudo global contra las armas nucleares. En 2007, en su reunión con los dos presidentes Bush en Kennebunkport, el Presidente de Rusia, Vladimir Putin propuso explícitamente revivir la cooperación en la IDE, la misma propuesta que Andropov y Gorbachov habían rechazado de plano. Es claro que hoy, treinta años después del discurso de Reagan sobre la IDE, Estados Unidos, Rusia, China y otras naciones poseen las tecnologías para hacer de la IDE una opción viable en el corto plazo. Ahora que el temor por la proliferación nuclear domina las relaciones entre las naciones del Noreste y del Sudoeste de Asia, ahora más que nunca, la Iniciativa de Defensa Estratégica es una necesidad global urgente. El hecho de que el núcleo de las tecnologías que se requieren para una genuina Iniciativa de Defensa Estratégica de muchas capas, son casi idénticas a las que se necesitan para un primer enfoque hacia la Defensa Estratégica de la Tierra, solo pone de relieve la prioridad inmediata de una verdadera IDE.