Alboroto en Canadá por la propuesta de robarles sus depósitos

5 de abril de 2013

5 de abril de 2013 — La inclusión de una disposición de "rescate interno" en el presupuesto canadiense ("Plan de Acción Económica 2013") dado a conocer el 21 de marzo por el Ministro de Finanzas, desató una tormenta política cuando salieron a la luz, unos días después, los detalles del "rescate interno" en Chipre. La disposición, como aparece en la página 145, dice:

"El gobierno propone instrumentar una medida de 'rescate interno' para los bancos sistémicamente importantes. Se diseñará esta medida para garantizar que, en el caso improbable de que un banco sistémicamente importante agote su capital, el banco pueda recapitalizarse y volver a ser viable mediante una conversión muy rápida de ciertos pasivos bancarios en capital reglamentario... El gobierno consultará con las partes interesadas sobre cual es la mejor forma de instrumentar la medida de rescate interno en Canadá..."

¡Hasta aquí llegó la reputación de Canadá de tener uno de los regimenes bancarios más seguros en el mundo!

El tema candente ahora es exactamente cuales son los "ciertos pasivos bancarios" que se contemplan para ser confiscados. La secretaria de prensa del ministro de Finanzas, Kathleen Perchaluk, emitió una declaración el 2 de abril donde insiste en que el "escenario de rescate interno que se describe en el presupuesto no tiene nada que ver con las cuentas de los depositantes y estas no se van a usar de ninguna manera aquí. Estas cuentas van a seguirán aseguradas por la Corporación de Garantía de Depósitos de Canadá, como siempre".

Sin embargo, el corresponsal de más alto nivel en Washington de la Canadian Broadcasting Corporation, Neil MacDonald, destacó en su artículo el día siguiente (La 'solución Chipre' para los incumplimientos bancarios de Canadá) que el ministerio de Finanzas prefirió no incluir esa garantía en el texto del presupuesto, en tanto que los europeos y el FMI han dejado en claro en Chipre que "están preparados para hacer lo impensable... El hecho es, si Ottawa está contemplando seriamente la quiebra de un banco canadiense, más vale que los ciudadanos ordinarios hagan lo mismo y tomen sus decisiones como corresponda", aconsejó MacDonald.