El imperio británico al mundo: "Si, estamos en bancarrota, desesperados, y con ánimo genocida, ¿tienes algún problema con eso?"

5 de abril de 2013

5 de abril de 2013 — El anunció que hizo el gobierno de Japón el jueves 4, en el sentido de que se han embarcado en la tarea de duplicar su base monetaria de aquí a fines del año 2014, implica inyectar otros $2 billones de dólares adicionales en Emisión Cuantitativa (EC) de dinero inorgánico, al sistema financiero trasatlántico que está en quiebra. Los representantes del imperio británico desesperadamente en quiebra, recibieron la noticia en éxtasis, y caracterizaron la medida de diversa maneras, desde "la explosión de estímulo monetario más intenso del mundo", hasta "una enorme suma que podría disparar una bulliciosa bonanza económica" y "una apuesta radical… sin par en el alcance ni siquiera por el propio programa de emisión cuantitativa de la Reserva Federal de Estados Unidos". De manera similar, los representantes del Banco de la Reserva Federal de Ben Bernanke celebraron el anuncio como drogadictos babeando ante la perspectiva del próximo cargamento de heroína que llega, y exhortaron a "todos los bancos centrales del mundo" a seguir el ejemplo de Japón.

Voces más sobrias, sin embargo, como la del presidente ejecutivo de Guggenheim Partners, quien escribió en el diario Financial Times en línea, para advertir que lo que hizo Japón ha hecho constituye "una fórmula para la hiperinflación", lo cual "sienta las bases para una espiral inflacionaria global, quizás más lejos de cualquier cosa que se haya experimentado antes". Y añade que Japón puede fácilmente deslizarse por la cuesta abajo que conduce a la hiperinflación. De manera problemática, el resto del mundo industrializado se halla en riesgo de irse con él".

Y Lyndon LaRouche, como saben los lectores de estas páginas, resumió de manera sucinta ayer el asunto simplemente: "Es una locura".

Aquí está la evidencia clínica. Si se le agregan estos $2 billones de dólares en Emisión Cuantitativa que Japón acaba de anunciar al total de los otros $4.5 billones del total de EC trasatlántica existente emitido entre 2008 y 2012, más el aumento anual programado de esa EC en un monto de unos $1.5 billones de dólares al año en Estados Unidos, el Reino Unido y Europa; y si a eso se le agregan los niveles implícitos del Atraco Cuantitativo que se desprende de la generalización del "Prototipo Chipre" de "rescates internos" en Europa, Estados Unidos y el Reino Unido, la cantidad total de flujos financiero que el imperio británico ha anunciado que pretende chupar para alimentar el cáncer especulativo, casi va a llegar a los $18 billones de dólares para fines de 2014… si es que el mundo aguanta lo suficiente para contarlo. Eso es el cuadruple del nivel actual de locura hiperinflacionaria en Emisión Cuantitativa.

"Es obvio que los británicos están detrás de esto", comentó Lyndon LaRouche hoy, "y a los ciudadanos de Estados Unidos no les va a gustar esto ni tantito".

Mucho menos en tanto que dejemos en claro que la política económica del gobierno de Obama —tal como los recortes mortales en el tratamiento a pacientes con cáncer, y la imposición de técnicas de contabilidad a los pensionados y otros para recortar el Medicare y otras prestaciones sociales— vienen de la misma política imperial británica de despoblación intencional y genocidio.

Así que, si tenemos un problema con eso. Y nuestra movilización para reinstituir la ley Glass-Steagall de Franklin Roosevelt va a asegurar que todos los funcionarios electos también tengan un problema con eso, si saben lo que les conviene.