¿Metió la pata el FBI en su manejo del complot de los bombazos en Boston, o realmente lo crearon ellos?

22 de abril de 2013

22 de abril de 2013 — En los últimos 20 años, el FBI ha usado informantes y agentes provocadores para inducir a musulmanes y otros para que planeen bombazos terroristas, y se sabe que en muchos casos el FBI efectivamente abastece de armas, dinero y explosivos a individuos que de otra manera no tendrían capacidad de llevar a cabo ningún tipo de acciones terroristas por su propia cuenta.

Está bien documentado que un informante del FBI participó en la elaboración de la bomba que mató a seis e hirió a 1,000 en el World Trade Center de Nueva York el 26 de febrero de 1993. Un ex oficial militar egipcio, que también había recibido entrenamiento por parte de las fuerzas especiales de EU, fue utilizado por el FBI para infiltrar un círculo de musulmanes y ayudarlos a construir una bomba. Se supone que al último momento el FBI iba a sustituir los explosivos reales por pólvora inofensiva, pero de alguna manera el FBI "metió la pata" y dejó los explosivos reales que se usaron después en el bombazo mortal.

Después de muchos meses de reportajes de prensa sobre cómo el FBI había resuelto el caso luego de un arduo trabajo detectivesco, la verdad empezó a salir a la luz el 28 de octubre de 1993, cuando el New York Times informó:

"Según lo que dijo un informante después de la explosión, funcionarios de policía fueron informados de que unos terroristas estaban construyendo una bomba que finalmente se utilizó en contra del World Trade Center, y ellos planeaban desbaratar el complot sustituyendo en secreto los explosivos por pólvora inofensiva.

"Se suponía que el informante le iba a ayudar a los complotados a construir la bomba y sustituirla con la pólvora falsa, pero un supervisor del FBI canceló el plan porque tenía otras ideas sobre cómo usar al informante, Emad A. Salem, dijo el informante.

"El relato, que está contenido en la trascripción de cientos de horas de grabaciones de video que el señor Salem realizó en secreto de sus pláticas con los agentes de policía, pinta a las autoridades en una mejor posición que la que se creía anteriormente para frustrar el bombazo del 26 de febrero en contra de las torres más altas de la ciudad de Nueva York".

Ben Swann de Fox TV en el segmento Reality Check sacó a colación de nuevo recientemente, el 16 de abril, el papel del FBI, el día después de los bombazos contra el Maratón de Boston, preguntándose si los bombazos del día anterior no eran producto de una trampa que salió mal. Swann describe el bombazo de 1993 en Nueva York, y dice "así que la pregunta que tenemos que hacernos esta noche es ¿tenía el FBI algún conocimiento de este complot antes de que sucediera?" y "¿La práctica del FBI de crear complots terroristas solo para destruirlos antes de que puedan realmente suceder, nos hace más seguros realmente? ¿Qué sucedió aquí?".

Después de los ataques del 11 de septiembre, y continuando con el gobierno de Obama, el FBI ha llevado a cabo numerosas operaciones de cebo, hasta el grado en que la mayoría de los juicios por terrorismo en los últimos diez años en los Estados Unidos han involucrado en los hechos complots creados por el FBI. Según un informe del verano pasado del Centro sobre Seguridad Nacional en la Escuela de Derecho Fordham, "desde el 2001, ha habido 138 juicios por terrorismo o seguridad nacional que involucran a informantes" y usualmente estos informantes han ido más allá, "de simplemente observar comportamientos potencialmente criminales hasta fomentar y ayudarle a las personas a participar en complots que en gran medida fueron diseñados por el mismo FBI".

Uno de los casos más notorios es el de los "Cuatro de Newburgh" en el estado de Nueva York, en donde en el 2008 y 2009 un informante le ofreció a los imputados $250,000 dólares y también armas para llevar a cabo un complot terrorista. El Centro por los Derechos Humanos y la Justicia de la Universidad de Nueva York revisó este y otros dos casos más, y concluyó: "Los informantes del gobierno introdujeron y agresivamente promovieron ideas sobre una yihad violenta y, lo que es más, en realidad fomentaron en los acusados la creencia de que era su deber tomar acciones contra Estados Unidos".

El juez federal que presidió el caso Newnburgh, Colleen McMahon, declaró que estaba "más allá de toda duda que fue el gobierno el que creó el delito aquí" y criticó al FBI por enviar informantes "tratando de pescar entre los ciudadanos de comunidades con problemas, ofreciéndole dinero a personas muy pobres a cambio de que participen, a cualquier nivel, en una actividad delictiva".

En Portland, Oregon, se reveló durante el juicio del "terrorista de los arbolitos de navidad" a principios de este año, que el FBI en realidad había producido su propio video de entrenamiento de terroristas, que se le mostró al acusado, en donde se mostraban a hombres con las caras cubiertas con mascadas disparando armas y detonando bombas usando un teléfono celular como detonador. El agente del FBI viajó también con la persona elegida a un lugar remoto, en donde ellos detonaron una bomba real camuflada en una mochila como un ensayo del ataque planeado.

En Brooklyn, Nueva York en el 2012, un agente del FBI que se hacia pasar como operativo de al-Qaeda le entregó explosivos falsos al individuo para hacer una bomba de 1,000 libras, que la víctima del FBI después intentó detonar afuera del edificio de la Reserva Federal en Manhattan.

En Irvine, California, en el 2007, un informante del FBI pretendía atrapar tan descaradamente a los miembros de un Centro Islámico local para que emprendieran acciones yihadistas violentas, que la mezquita le entabló juicio y logro una orden de restricción en contra del informante del FBI.

La oficina del FBI en Boston tiene su propia historia sobre esto. En el caso del 2011 de Rezwan Ferdaus, acusado de planear enviar aviones miniaturas cargando explosivos que se iban a estrellar contra el Capitolio de EU y el Pentágono, el FBI fue más allá. Según el Guardian de Londres (29 de septiembre de 2011), el FBI le dio dinero a Ferdaus para que viajara a Washington y comprara un aeroplano miniatura F-86 Sabre para el ataque. "El caso de la fiscalía también reveló cómo Ferdaus ordenó el avión y rentó un lugar de almacenaje para tenerlo y después recibió del FBI 25 libras de explosivos C-4, tres granadas, y seis rifles AK-47" (énfasis nuestro). El comunicado de prensa oficial del FBI del 29 de septiembre del 2011 reconoce explícitamente que el FBI le proveyó a Ferdaus de "aproximadamente 1.25 libras de explosivos C-4 reales".

Esta operación fue defendida públicamente tanto por Richard DesLauriers, jefe de la oficina del FBI de Boston, como por Carmen Ortiz, fiscal federal, quines siguen en sus cargos y hoy supervisan el caso del bombazo en el Maratón.