Hoenig del FDIC a Alemania: Pónganse serios con el Deutsche Bank

17 de junio de 2013

17 de junio de 2013 — Sesenta años después de que el presidente Franklin Delano Roosevelt liberara a Estados Unidos del control de Wall Street con la Ley Glass-Steagall que separó los bancos de "inversiones" de los bancos comerciales y los depósitos y del apoyo del gobierno, Thomas Hoenig, vicepresidente de la Corporación Federal de Seguros de Depósitos (FDIC por siglas en inglés), creada en esa ley de 1933, infundió terror entre los apologistas de los "bancos universales" que en Alemania quiere decir, primero que todo, Deutsche Bank (DB). El 13 de junio Hoenig fue entrevistado por el Handelsblatt de Alemania que lo publica con una foto grande de él bajo el encabezado "El enemigo de Wall Street". El subtítulo dice "Se tienen que dividir las instituciones de dinero más importantes... Se está preparando un ataque similar en Europa". Después el viernes, en entrevista con la agencia de noticias británica Reuters dijo "es horrible, quiero decir están horriblemente descapitalizados". Afirmó que los reglamentos de Basilea II no son nada más que evaluaciones falsas sobre riesgo modeladas en computadora, y que el Deutsche Bank tiene un apalancamiento peligroso. El director financiero del Deutsche Bank, Krause, le respondió a Hoenig con un frío comentario de que según Basilea III estamos muy bien. Aparte del Handelsblatt, hasta el 16 de junio ningún otro medio en Alemania había reproducido el comentario, con excepción de algunos sitios de Internet no muy conocidos.

Aunque el Deutsche Bank se convirtió en lo que hoy es —24 años después del asesinato no resuelto del entonces presidente del DB, Alfred Herrhausen— debido a sus operaciones con derivados y con divisas extranjeras de Londres, de las cuales es ahora el número uno en el mundo, durante la quiebra de 2007-2008 del sistema financiero imperial de Londres, el Deutsche Bank evitó la quiebra debido exclusivamente a los rescates masivos por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos. Nada más en noviembre del 2008, el Deutsche Bank recibió préstamos de la Reserva Federal por $66 mil millones de dólares a corto plazo. Al mismo tiempo, obtuvo casi $12 mil millones en pagos de los contribuyentes estadounidenses quienes cubrieron los contratos con derivados de los fraudulentos Swaps contra Incumplimientos Crediticios (CDS) de la compañía de seguros AIG con el DB. Todavía no se sabe que tanto dinero de rescate recibió el DB del Banco Central Europeo, pero lo que si se sabe es que la Reserva Federal puso a su disposición $ 8 billones (!) de dólares estadounidenses en swaps en las oficinas centrales del Banco Central Europeo en Fráncfort; esto de acuerdo a un informe de la Oficina de Contabilidad del Gobierno de EU (GAO por siglas en inglés) hecho público después de que el Congreso federal forzó a la Reserva Federal a que revelara que rescates había llevado a cabo y a que bancos se habían beneficiado.

Más de la mitad de los rescates de la Reserva Federal se destinaron a ¡Londres y a los bancos continentales de Europa! Hasta el día de hoy el BCE se niega a publicar quienes fueron los beneficiarios de sus operaciones de rescate mediante la impresión de dinero y ningún parlamento en Europa ha tenido el valor de exigir que esta información se haga pública, lo que hace ver al congreso estadounidense casi como héroes.

La franqueza de Thomas Hoenig se refuerza con los logros duramente obtenidos en la pelea por la Glass-Steagall en Estados Unidos y con sus intervenciones en los últimos días en Alemania se tomó la decisión de forzar también el tema ahí. Cuando estalle la burbuja, ¿quien va a estar preparado en Berlín para recoger la factura de $72 billones en el portafolio con derivados del Deutsche Bank? ¿Se tiene que desangrar Alemania hasta la muerte en aras de un fondo compensatorio en Londres, solo porque tiene la palabra "Deutsche" en su nombre?