El espionaje angloamericano en la conferencia del G-20 en el 2009, vinculado al desplome financiero

20 de junio de 2013

20 de junio de 2013 — En el contexto de las revelaciones sobre el "escándalo" de espionaje británico-estadounidense en la cumbre del G-20 en el 2009, el lunes apareció enterrado entre los comentarios de fondo del diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung un artículo que deja ver cierto sentido de realidad sobre el control del imperio sobre los rescates bancarios.

El encabezado es "Los bonos de Brown" y dice:

"Londres 20 de abril de 2009. Los jefes de Estado del G-20 se reunieron, para salvar al mundo del desplome financiero. Gordon Brown quiere salir especialmente bien librado y tiene un objetivo: dinero público para salvar a los bancos sin condiciones enervantes. Eso es lo que quiere y de casualidad eso es también lo que sus amigos quieren, los cabilderos de la City de Londres. Pero, ¿es eso lo que quieren también los otros jefes de Estado y de gobierno? Brown necesitaba ayuda de los agentes de su majestad. Ahora se descubrió en el diario Guardian, cómo le ayudó el Servicio Secreto británico al Primer Ministro, que en esos documentos solo se describe como 'el cliente' ".

El artículo dice después que todo se realizó muy limpiamente, incluyendo el establecimiento de los café Internet, que engatusaron a quienes estaban "realmente paranoicos" entre los delegados a que ingresaran todo directamente "en los sistemas de su majestad", pensando que habían sido muy listos. De todo esto, Brown y su equipo supieron con anticipación, qué tipo de argumentos se estaban preparando, etc. El Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ) concluye: "El plan, apoyar a los bancos con dinero público, sin tener que instrumentar controles desagradables, era arriesgado en ese tiempo. Pero Brown y sus Bonos tuvieron éxito. Hoy las naciones están sobrecargadas de deudas, en vez de los bancos" (Lo que por supuesto tampoco es cierto. Además, no hubiera estado de más indicar el interés del Deutsche Bank, en todo el tramado).

Esta cobertura empezó con el denunciante de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA, por sus siglas en inglés) Edward Snowden, quien filtró más documentos. Como lo informó el lunes el Washington Post, uno de los documentos informativos que se le entregaron al Guardian, indicaban que el intento del espionaje británico era "asegurarse que la inteligencia pertinente [del gobierno de su majestad] a los resultados que deseaba su presidencia del G-20 llegaran a los clientes en el momento apropiado y en forma en que les permitiera usarlos cabalmente".

El 16 de junio, el Guardian publicó un artículo donde se alega el derecho del gobierno de la reina a espiar a otras naciones, citando la Ley de Servicios de Inteligencia, sección 1, que dice que las agencias de inteligencia operan "en el interés de la seguridad nacional, con particular referencia a las políticas de defensa y extranjera del gobierno de su majestad en el Reino Unido; o en los intereses del bienestar económico del Reino Unido; o de apoyo en la prevención o detección de delitos serios".