J. P. Morgan se queja de que las constituciones antifascistas de la posguerra son un obstáculo para reimponer el fascismo ...

21 de junio de 2013

J. P. Morgan se queja de que las constituciones antifascistas de la posguerra son un obstáculo para reimponer el fascismo en Europa

21 de junio de 2013 — En un informe del banco J.P. Morgan titulado "Los ajustes en la zona del euro: a mitad del camino" dado a conocer el 28 de mayo del 2013, alega que el principal obstáculo para imponer el fascismo ahora en Europa son las constituciones vigentes antifascistas que se adoptaron en Europa después de la Segunda Guerra Mundial.

El informe empieza: "La historia sobre el manejo de la crisis en la zona del euro tiene dos dimensiones: primero, el diseño de nuevas instituciones para el siguiente nivel de estabilidad (Unión Monetaria Europea 2, UME-2); y segundo, hacerle frente a problemas nacionales heredados, algunos de los cuales estaban presentes cuando se lanzó la Unión Monetaria Europea (UME) y algunas otras que se presentaron en la primera década de vida de la unión monetaria".

"En los primeros días de la crisis, se pensó que estos problemas nacionales heredados eran en su mayor parte económicos... Pero, conforme pasó el tiempo quedó claro que hay también problemas nacionales heredados de naturaleza política. Las constituciones y los arreglos políticos en la periferia sur, establecidos poco después de la caída del fascismo, tienen diversos rasgos que no parecen ser adecuados para integrar aún más la región", agrega el informe.

Luego se vuelve más específico más adelante:

"Los sistemas políticos en la periferia se establecieron como consecuencia de las dictaduras, y estuvieron definidas por esta experiencia. Las constituciones tendieron a mostrar una fuerte influencia socialista, como reflejo del fortalecimiento político que obtuvieron los partidos de izquierda después de la derrota del fascismo. Los sistemas políticos en torno a la periferia en general presentan varias de las siguientes características: ejecutivos débiles, gobiernos centrales relativamente débiles en comparación con las regiones; protección constitucional a los derechos laborales; sistemas para buscar consensos que fomentan el clientelismo político; y el derecho a protestar si ocurren cambios no deseados en el status quo político".