J.P. Morgan explica la alternativa a la Glass-Steagall: fascismo

24 de junio de 2013

24 de junio de 2013 — En la videoconferencia del viernes 21 de junio de LaRouche PAC [1] se le mencionó al estadista norteamericano Lyndon LaRouche la virulenta oposición de J. P. Morgan a la resolución en el Senado del estado de Delaware por el restablecimiento de la Glass-Steagall el fin de semana anterior, en donde estuvieron desplegados sus representantes en la audiencia respectiva.

La pregunta que se le hizo al señor LaRouche hizo referencia a un informe de 16 páginas de J. P. Morgan, publicado el 28 de mayo, titulado "El ajuste en la zona del euro: a la mitad del camino" [2]

El informe de J. P. Morgan establece que a pesar de la gran cantidad de medidas de austeridad que han dado como resultado muertes en Grecia y otros países del euro, la zona del euro apenas va a la mitad del camino de su período de ajuste, así que es muy probable que la austeridad sea un rasgo distintivo en el panorama "por un buen período de tiempo". Lo alarmante en el informe de J. P. Morgan es el nuevo rasgo de que alega que el problema con la imposición de la austeridad no es solo la disciplina fiscal, sino que hay demasiada democracia en algunos de los países europeos actuales, en comparación con las constituciones fascistas de los 1930 en el sur de Europa. El informe del JPM afirma:

"En los primeros días de la crisis [actual] se creyó que estos problemas de legados nacionales eran en gran parte económicos: soberanías demasiado apalancadas, bancos y presupuestos, asimetrías en la tasa de cambio interna real y rigideces estructurales. Pero, con el tiempo, ha quedado claro que hay también problemas de legados nacionales de naturaleza política. Las constituciones y los arreglos políticos en la periferia sur, establecidos después de la caída del fascismo, tiene diversos rasgos que parecen no ser adecuados para una mayor integración en la región" (énfasis agregado).

Los autores del informe de J.P. Morgan, David Mackie y Malcolm Barr explican: "Los sistemas políticos de la periferia se establecieron en los años inmediatamente después de la dictadura y estuvieron definidos por esta experiencia. Las constituciones tendieron a mostrar una fuerte influencia socialista, reflejando la fortaleza política que habían ganado los partidos de izquierda después de la derrota del fascismo".

"Los sistemas políticos en torno a la periferia en general presentan varias de las siguientes características: ejecutivos débiles, gobiernos centrales relativamente débiles en comparación con las regiones; protección constitucional a los derechos laborales; sistemas para buscar consensos que fomentan el clientelismo político; y el derecho a protestar si ocurren cambios no deseados en el status quo político. La crisis ha puesto de relieve los problemas de este legado político. Los países de la periferia solo han tenido un éxito parcial en producir programas de reformas económica y fiscal en donde los gobiernos están restringidos debido a las constituciones (Portugal), regiones poderosas (España) y el crecimiento de los partidos populistas (Italia y Grecia)".

Esta es la franca declaración de J. P. Morgan de que se necesita el fascismo para imponer el tipo de austeridad que Europa solo ha podido imponer "a medias". Y, de ahí que el ultimátum de Lyndon LaRouche, "¡No necesitamos a Wall Street! ¡Ciérrenla!", se tiene que llevar a cabo de inmediato con la aprobación de la Glass-Steagall.

vínculos:

[1] http://larouchepac.com/node/27058?nid=27058&lid=1-1-1-0

[2] http://culturaliberta.files.wordpress.com/2013/06/jpm-the-euro-area-adjustment-about-halfway-there.pdf

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