Morsi de Egipto rechaza el ultimátum del Ejército; se siente apoyado por Obama

3 de julio de 2013

3 de julio de 2013 — Las manifestaciones gigantescas en contra de la Hermandad Musulmana en Egipto, que se produjeron después de las manifestaciones masivas en Turquía, se pueden ver como una respuesta popular en contra de la imposición de una nueva política Sykes-Picot para toda la región que pretende primero derrocar de modo violento al gobierno sirio y posiblemente terminaría con una nueva guerra mundial; sépanlo o no los manifestantes. Es totalmente legítimo el hecho de que haya manifestaciones en Egipto y Turquía, dado que ambos países históricamente se han opuesto al fundamentalismo religioso y al imperialismo tipo Sykes-Picot (los arreglos entre Gran Bretaña y Francia que se repartieron el mundo árabe a principios del siglo 20). El desplome de la economía por toda la región es otro de los motores.

La alianza anglo-saudí tiene el respaldo del Presidente estadounidense Barack Obama, que está a favor de Hermandad Musulmana, y que al responder el 1 de julio a una pregunta sobre si Morsi había perdido respaldo, dijo: "No tomamos esas decisiones solo contando el número de cabezas en una marcha de protesta, sino que tomamos decisiones en base a si el gobierno escucha o no a la oposición". Obama le dio seguimiento haciendo una llamada telefónica directa a Morsi el lunes, de la cual la Casa Blanca solo dijo que Obama "alentó al Presidente Morsi para que tomara medidas en donde se mostrara que el es receptivo a sus preocupaciones y subrayó que solo se puede resolver la crisis actual mediante un proceso político".

También el lunes, un asistente presidencial de Morsi no mencionado por nombre le dijo al diario londinense Guardian: "Obviamente nosotros sentimos esto [la declaración de las fuerzas armadas] como un golpe de Estado militar. Pero la convicción en la Presidencia es que esto no se va a poder llevar a cabo sin la aprobación estadounidense".

En relación a la situación rápidamente cambiante en el país, Morsi dió a conocer una declaración el martes rechazando las demandas de las fuerzas armadas egipcias de que el gobierno empiece a dialogar con la oposición antes de 48 horas. Sin embargo el gobierno de Morsi se está desbaratando. No menos de seis ministros, incluyendo el canciller, así como también el vocero del gobierno, han renunciado al gobierno.

La renuncia más significativa fue la del asesor militar de Morsi, el ex jefe del Estado Mayor general Sami Enan, quien jugó un papel clave en la transición en donde sacaron del poder al Presidente Hosmi Mubarak. Ennan le dijo en la televisora Al Arabiya que "el pueblo egipcio ha hablado, y como resultado todo mundo tiene que escuchar e implementar, especialmente dado que estas protestas sin precedentes estuvo acompañada de la caída de varios mártires, lo que es inaceptable, porque se valora en grande la sangre egipcia y se tiene que preservar".

El periódico egipcio Al-Watan cita al general de alto rango Adel El-Morsi, quien ha formado parte de las instituciones judiciales militares, diciendo que si los dirigentes políticos no llegan a un acuerdo para que se convoquen a elecciones presidenciales anticipadas, la alternativa podría involucrar "un retorno a la legitimidad revolucionaria", lo que equivale a disolver tanto el parlamento, que ya está disuelto, como el Consejo Shura, y un consejo presidencial gobernando por decreto hasta que se celebren nuevas elecciones, bajo nuevos reglamentos.

Esta es en su mayoría la posición de la oposición.

Hubo indicios de que la próxima movida del gobierno podría ser convocar a contra manifestaciones, como lo ha hecho el partido gobernante Justicia y Desarrollo (AKP) en Turquía, una movida que solo le echaría lumbre a la situación. También un vocero de la Hermandad Musulmana dijo que podría considerarse la formación de comités de "autodefensa'. De ahí que se mantiene el potencial de violencia y caos.