La mayor protesta en la historia de Egipto le pone ultimátum a Morsi

2 de julio de 2013

2 de julio de 2013 — De acuerdo a un veterano funcionario de inteligencia estadounidense, cuando menos 3 millones de egipcios tomaron las calles el domingo para exigir la salida del Presidente Mohammed Morsi. Algunos calculan que el total en todo el país en las protestas del domingo llegó a unas 20 millones de personas. Según la fuente, esta fuera de duda que un mínimo de 3 millones de egipcios participaron en la manifestación pacífica más grande de la historia de Egipto.

Después del primer día de protestas, en las que se quedaron en la Plaza Tahrir decenas de miles de manifestantes, el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas de Egipto (CSFAE) le dio al Presidente Morsi y a la oposición un plazo de 48 horas para llegar a un acuerdo de unidad nacional antes de que las fuerzas armadas plantearan sus términos. La declaración alabó de manera nada ambigua al valor de los manifestantes pacíficos y fue un mensaje claro a Morsi y a la Hermandad Musulmana de que no hicieran nada para atacar a los manifestantes ni tomaran cualquier otra medida para consolidar su dictadura, que ha fracasado miserablemente para enfrentar la profunda crisis económica que enfrenta el país en los primeros 23 meses de su gobierno.

Según la fuente, el Consejo de Seguridad Nacional de Obama se reunió ininterrumpidamente el domingo y el lunes para reevaluar la política de Estados Unidos, que, hasta ahora, ha sido de apoyo incondicional a la Hermandad Musulmana. La fuente destacó que la única otra persona que es más odiada en Egipto, aparte del Presidente Morsi, es la embajadora de Estados Unidos, Ann Paterson. La política de Obama hacia Egipto ha sido un desastre, dado que es imposible defender la presidencia de Morsi como si fuese un gobierno "electo democráticamente", dada la magnitud y profanidad de la protesta que exige su salida. El hecho de que Washington no ha dado nada de ayuda económica concreta a Egipto, sino que más bien ha exigido que Morsi acepte las condiciones del FMI, ha empeorado la situación aún más.

El 1 de julio renunciaron los 5 miembros del gabinete de Morsi que no pertenecen a la Hermandad Musulmana, en una declaración de simpatía con los manifestantes.