Obama está espiando ilegalmente a todo ciudadano inocente en diversas actividades cotidianas

10 de junio de 2013

8 de junio de 2013 — El miércoles 5 por la noche, el columnista del diario londinense Guardian, Glenn Greenwald, publicó una orden secreta emitida en base a la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera de Estados Unidos (conocida por sus siglas en ingles como FISA) proveniente de un tribunal secreto para espiar, mediante la cual se ordena a la compañía Verizon Business Communications a entregar diariamente a la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por siglas en inglés) los números telefónicos, hora y lugar de todas las llamadas de Estados Unidos, incluyendo llamadas locales, por un período de 90 días desde abril a julio. Lo que se descubrió rápidamente fue obvio: que se trataba de una mera renovación por un período de otros 90 días del espionaje que ha estado ocurriendo de manera continua durante siete años (casi la totalidad del gobierno de Obama) —como lo admitió la senadora demócrata de California, Diane Feinstein, al tratar de defender el programa este jueves— y que todas las compañías de teléfono en Estados Unidos han recibido la misma orden, y que se les prohíbe hasta mencionar el asunto, como informó el diario Wall Street Journal el mismo día.

De inmediato se desató un pandemonio en las audiencias del Senado el jueves 6, cuando el senador republicano de Illinois, Mark Kirk, le preguntó al Procurador General, Erick Holder, sí el gobierno ha estado espiando a los miembros del Congreso y del Supremo Tribunal de Justicia. Cuando Holder trató de sostener que los congresistas han estado "plenamente informados", la senadora demócrata de Maryland, Barbara Mikulski, lo interrumpió diciendo "vamos a parar aquí mismo, porque esto de que 'plenamente informados' es algo que saca de quicio", y subrayó que ni ella ni ninguno de los demás senadores que estaban ahí sabían lo que estaba sucediendo.

Por otra parte, los senadores Ron Wyden (demócrata de Oregon) y Mark Udall (demócrata de Colorado) le dijeron a la prensa que eso era precisamente lo que habían estado advirtiendo por años: Que el gobierno de Obama tenía una interpretación legal secreta, radicalmente exagerada sobre su supuesto derecho a espiar a los ciudadanos comunes bajo la Ley Patriota, lo cual choquearía a la mayoría de los ciudadanos si lo supieran. Y así ha sido en verdad. Y es solo el principio.

El veterano representante republicano de Wisconsin, James Sensenbrenner, autor de la Ley Patriota, demostró en una carta a Holder que la orden filtrada en la prensa contraviene específicamente dicha Ley. Le exigió a Holder una respuesta a cuatro preguntas para el miércoles 12 de junio, de las cuales la cuarta es: ¿Cree el FBI que hay límites a la información que puede obtener bajo la sección 215 [de la Ley Patriota]? Y en caso afirmativo, ¿cuáles son esos límites?"

Luego, el jueves 6 por la tarde, 24 horas después de la primera filtración, Greenwald obtuvo y publicó en el Guardian otro documento que se había mantenido en el máximo nivel secreto de control de seguridad en Estados Unidos: Una presentación de diapositivas del NSA para dar instrucciones a sus empleados de cómo utilizar un aparato para recabar datos llamado "Prism". La fecha de la presentación es abril de 2013, apenas hace meses. El diario Washington Post recibió la misma filtración y publicó una reseña por su cuenta.

La presentación dice que el NSA ha obtenido acceso directo a los servidores principales de los nueve principales proveedores de servicio de Internet, tales como Microsoft, Yahoo, Google, Facebook, YouTube, Skype, AOL y Apple. Le dijeron a los analistas de la NSA que podían obtener cualquier información, ya sea actual o histórica, incluyendo emails, video, chateo de voz, fotos, protocolos de voz por Internet, transferencia de archivos, videoconferencias, notificaciones de actividad de destino ("login, etc. "), detalles de las redes sociales en línea, o "solicitudes especiales".

Debido a la palabra "extranjera" en la "Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera", la presentación de diapositivas le instruye al personal de la NSA, como hoja de parra para similar que cumple con la ley, que solo podían tomar los datos si creían que había una probabilidad de 51% de que el objetivo pudiera estar fuera de Estados Unidos o en comunicación con alguien fuera de Estados Unidos.

El diario Guardian acompaña la publicación de esta segunda filtración con una editorial sin firma el mismo jueves 6 que podría haberse titulado "Un desafío existencial de la libertad estadounidense". Luego de resumir lo que informado el diario los dos días, los editores dicen:

"Pocos estadounidenses creen que viven en un Estado policíaco; de hecho, muchos se indignarían ante la sugerencia. Sin embargo, el hecho cotidiano de que la policía tiene derecho de vigilar las comunicaciones de todos los ciudadanos –-en secreto— es una característica clásica de un Estado que le teme a la libertad y a la defensa de la misma. Irónicamente, las revelaciones del Guardian se publicaron a los 69 años del día en que soldados estadounidenses y británicos lanzaron la invasión del Día-D en Europa. Los jóvenes estadounidenses que lucharon por abrirse paso en las playas de Normandía creían con razón que estaban ayudando a liberar al mundo de una tiranía. No pensaban que le estaban asegurando a sus propios gobernantes adoptar tales facultades tan amplias como éstas sobre sus descendientes".

Luego de explicarle a los británicos que no deben minimizar los peligros del terrorismo, o de la posibilidad muy real de que su propio gobierno pudiera estar espiándolos del mismo modo, el editorial concluye:

'Pero son las libertades civiles estadounidenses lo que es el centro de atención primordialmente ahora. Desde el 11-9, Estados Unidos ha permitido que la guerra al terrorismo forje un nuevo autoritarismo interno que riñe sorprendentemente con el apasionado sentido que tiene Estados Unidos por su propia libertad. Las revelaciones de esta semana han sorprendido a millones de estadounidenses cuya indignación justificada contra el 11-9 seguramente nunca les llevó a esperar esa rutina de vigilancia irrestricta en una escala tan enorme. Los políticos estadounidenses tienen un pobre historial después del 11-9 para enfrentar esos poderes. Incluso ahora, es muy posible que muchos se harán de la vista gorda. Pero este es un desafío existencial a la libertad estadounidense. El hecho de que esto haya sido ejecutado de modo tan implacable por un líder que una vez prometió ponerse en pie contra esa autoridad, hace el desafío más apremiante, no menos".

Lo cual quiere decir, de manera precisa, que Obama es el responsable de estos delitos. No puede culpar al Congreso, como intentó hacerlo en su rueda de prensa el jueves por la mañana.

El viernes 7 apareció el diario New York Times con una amarga editorial muy extensa, de más de 1100 palabras, titulada "La redada del Presidente Obama", con lo cual ese periódico formaliza su divorcio con el Presidente de EU, y ridiculiza a su apologistas. Con todo lo retorcido y apasionado de ese editorial, refleja las luchas que se desenvuelven en Estados Unidos ahora a muy altos niveles. Los bloggeros señalan que se alteró una frase a solo dos horas después de apareció el editorial por primera vez el jueves. En la versión original, la frase inicial del tercer párrafo decía: "El gobierno ha perdido ahora toda credibilidad". Dos horas después, alguien le añadió las palabras "en este asunto".