Continúa la inestabilidad en el norte de África vinculada a los yihadistas y aliados de la Hermandad Musulmana

13 de agosto de 2013

13 de agosto de 2013 — Continúan los conflictos políticos y la violencia en el norte de África, que amenaza con extenderse a países vecinos. Túnez enfrenta su peor crisis desde el derrocamiento de ben Ali en enero del 2011, en el primero de los levantamientos de la Primavera Árabe. Continúa la agitación de la milicia yihadista y la polarización política sigue en ascenso, lo cual podría llevar a un conflicto abierto, después del asesinato de dos lideres moderados en la Asamblea Constituyente en los últimos seis meses.

Además, la violencia asesina sigue aumentando en Libia, en donde la enorme región sur del país, sin control, sirve de base para los ataques de la milicia yihadista en contra de Túnez, Argelia y las naciones de África al sur del Sahara.

En medio de señales de que la coalición gobernante encabezada por En-Nahda se está desintegrando, ante manifestaciones de cientos de miles de personas en contra del gobierno tunecino, y la renuncia de miembros de la Asamblea Constituyente, el partido islamista En-Nahda se ha visto forzado a aceptar pláticas con la oposición, después de que la Asamblea Constituyente suspendió sus actividades legislativas. Los enfrentamientos de las últimas semanas entre las fuerzas a favor de En-Nahda y de la oposición ponen de relieve el conflicto potencial.

La coalición de gobierno encabezada por En-Nahda no ha podido lograr ningún avance ante los problemas políticos, económicos, de seguridad y necesidades sociales. Desde el 29 de julio, Túnez ha perdido 10 soldados en los conflictos con las milicias yihadistas. El ministro de Relaciones Exteriores de Túnez acaba de visitar Argelia para discutir esfuerzos conjuntos frente al terrorismo.

Un comunicado de news24.com de hoy cita un informe de Human Rights Watch que dice que en el último período han sido asesinadas 51 personas en el este de Libia, cerca de las ciudades de Bengasi y Derna. No se ha arrestado a nadie, no se han investigado los asesinatos y no se han entrevistado testigos, según el informe, lo que indica que Libia no ha podido establecer un sistema de justicia que funcione.