Cómo están manejando los saudíes a Obama para que ataque a Siria

28 de agosto de 2013

27 de agosto de 2013 — Un artículo de AP reproducido en el Wall Street Journal [1] el 26 de agosto muestra el papel del jefe de la inteligencia saudí, Bandar bin-Sultan, en conducir al gobierno de Obama, con ayuda de algunos legisladores estadounidenses, a que ataque a Siria y derroque a Bashar al-Assad. Bandar hizo todo esto porque "el podía hacer lo que la CIA no podía: aviones cargados de dinero y armas y, como lo dijo un diplomático estadounidense, wasta, palabra árabe que significa influencia bajo cuerda".

Es evidente que se puso en marcha el plan hace meses cuando Bandar empezó "a viajar en jet desde los centros de mando encubiertos cerca de las líneas de frente sirios al Palacio de los Elíseos en Paris y al Kremlin en Moscú, procurando socavar al gobierno de Assad", le dijeron a los autores del artículo funcionarios árabes, estadounidenses y europeos. El objetivo de Bandar eran los suburbios de Damasco como parte de la "estrategia del sur" de los saudíes de fortalecer a los rebeldes en esa área en donde se dice que se usaron recientemente armas químicas.

Bandar, quien estuvo involucrado en los 1980 en la Operación Contra (armas a Nicaragua por drogas de Colombia) no visita Washington sino que lleva a legisladores estadounidenses influyentes a Turquía y a Arabia Saudita para plantearles el asunto. Esta es su wasta, de nuevo.

El es el confidente saudí más cercano al nuevo jefe de la CIA, John Brennan, quien está en contacto periódicamente por teléfono con el príncipe Bandar, le dijeron los funcionarios a los autores. Bandar encontró fácil apoyo en los senadores republicanos John McCain de Arizona y Lindsey Graham de Carolina del Sur. Fijó una rara reunión privada con uno de ellos, el entonces senador Ben Nelson (demócrata por Nebraska), con el rey Abdullah en Riyadh. El senador Nelson le dijo al rey que si las potencias regionales se unían en torno a una estrategia común, entonces le sería fácil a Estados Unidos entrar como socio.

"En septiembre del 2012, los senadores McCain y Graham, quienes estaban en Estambul, fueron a una reunión en una suite opulenta en un hotel en la ribera del Bósforo. El señor McCain dijo que el le había dicho al príncipe Bandar que los rebeldes no estaban recibiendo el tipo de armamento que necesitaban, y el príncipe, a su vez, le describió los planes del reino. El senador dijo que en los meses siguientes vio un 'aumento dramático en la participación saudí, en los hechos, por parte de Bandar" dice el artículo.

También, cuando las agencias de inteligencia de Estados Unidos vieron señales preocupantes de que Irán, el Hezbollah y Rusia, en respuesta al abasto de armas saudíes, estaban intensificando su apoyo a Assad, Bandar usó su wasta. Con la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado lista a respaldar a los rebeldes, Bandar tornó su atención a los escépticos en las comisiones de inteligencia de la Cámara de Representantes y de Senadores. Los saudíes arreglaron un viaje de los dirigentes de las comisiones, entre ellos la senadora Dianne Feinstein (demócrata por California) a Riyadh, en donde el príncipe Bandar les presentó la estrategia saudí: "fue una especie de reunión" le dijeron los funcionarios a los autores.

En Washington, Bandar trabaja a través del embajador saudí en Washington, Adel al-Jubeir, quien, según el artículo, ha usado su acceso a los que toman las decisiones políticas, como el Presidente, para darle peso al mensaje de que la paralización de Estados Unidos llevaría en un futuro a una mayor inestabilidad en el Medio Oriente, le dijeron funcionarios estadounidenses a los autores.