La mafia de Wall Street en campaña desesperada para detener la Glass-Steagall

13 de agosto de 2013

9 de agosto, 2013 -— La empresa criminal conocida como los bancos de Wall Street "demasiado grandes para quebrar" está metida en un esfuerzo desesperado para detener la aprobación de la ley Glass-Steagall. Se han introducidos proyectos de ley tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado de Estados Unidos, para restablecer la ley de 1933 que separó a los bancos completamente en entidades comerciales por un lado y entidades de inversión por otro lado. En una actividad de presión política que se estima haya costado unos $300 millones de dólares, Wall Street logró en 1999 que se derogara la ley Glass-Steagall.

Hasta ahora, veinticinco congresos estatales han introducido o aprobado resoluciones [1] en las que exige a sus delegaciones en el Congreso que respalden el restablecimiento de la Glass-Steagall; e importantes organizaciones sindicales, agropecuarias y de derechos civiles, han dado su respaldo total a la separación de los bancos que impondría la Glass-Steagall

Como respuesta a ese enorme respaldo nacional por la Glass-Steagall, Wall Street respondió con un asalto de cuatro flancos para evitar que sea aprobada, según fuentes bien ubicadas en Washington. Este informe encaja de manera precisa con evidencia directa obtenida por organizadores de LaRouche PAC.

Primero, los seis bancos más grandes de Wall Street (JPMorgan Chase, Citigroup, Bank of America, Goldman Sachs, Morgan Stanley, y Wells Fargo) lanzaron a sus cabilderos y socios mercantiles para atacar a legisladores estatales selectos que estén respaldando el restablecimiento de Glass-Steagall. Como evidencia de esta operación tenemos lo que ya ocurrió en Delaware, Minnesota, Dakota del Sur y California.

Segundo, miembros de la Cámara de Representantes de Estados Unidos y del Senado fueron contactados personalmente por altos directivos de estos seis bancos, y los amenazaron con retirarles el respaldo a sus campañas y con la pérdida de miles de empleos en sus distritos si no retiran su respaldo a los proyectos de ley para restablecer la Glass-Steagall.

Tercero, los presidentes ejecutivos y otros altos ejecutivos de los bancos "muy grandes para quebrar" han estado llamado personalmente a los líderes del Congreso y a otras figuras de influencia que respaldan la Glass-Steagall, amenazando con tomar mayores represalias contra cualquiera que persista en mantener la presión para que se restablezca la Glass-Steagall.

Cuarto, activista de LaRouche PAC que han estado movilizándose y buscando respaldo público para la Glass-Steagall han sido blancos de ataques físicos, de vandalismo, de hostigamiento por parte de la policía, y de otras medidas para reducir el hasta ahora creciente respaldo a la separación de los bancos y de poner en la cárcel a los criminales de Wall Street. Estos ataques fueron organizados de manera localizada, utilizando cualquier vándalo que pudieran contratar para llevar a cabo estos ataques.

Según una fuente bien informada de Washington, a Wall Street y a la Casa Blanca de Obama los tomó completamente por sorpresa la veloz escalada de respaldo a la Glass-Steagall. Toda la movilización dirigida a la aprobación de los proyectos de ley para restablecerla se sucedió de modo mucho más rápido de lo que nadie en el gobierno o en los seis grandes bancos esperaba. El hecho de que la mitad de los legisladores estatales en el país, incluyendo Nueva York [2] y California [3], introdujeran resoluciones pidiendo el restablecimiento de la Glass-Steagall indica el nivel del enorme respaldo público que implica una amenaza existencial a la supervivencia misma de estas empresas criminales de Wall Street "demasiado grande para quebrar".

No nos debe sorprender que los bancos "demasiado grandes para quebrar" han recurrido a tácticas de la mafia para detener y retrasar el impulso a favor de la Glass-Steagall. La Casa Blanca de Obama y el Departamento de Justicia están protegiendo desde hace mucho a los bancos de acusaciones penales, adoptando oficialmente la "doctrina Holder" que plantea que los grandes bancos, en particular sus ejecutivos más altos, recibieron literalmente una licencia para robar y matar con la inmunidad para no ser enjuiciados y procesados. Con la muestra de Detroit las consecuencias totalmente genocidas de tales políticas como la transa de las tasas de interés con la LIBOR y la manipulación de las tasas de interés de los swap para saquear los presupuestos de la ya desesperada ciudad, la habilidad del gobierno de Obama a continuar protegiéndolos, se está terminando ante la ira creciente de la población.

Las acciones desesperadas de ataque seleccionado que Wall Street está llevando a cabo, en sí mismas, son acciones criminales.