La cumbre del G-20: No tenía por qué ser de esta manera

6 de septiembre de 2013

4 de septiembre de 2013 — Si Estados Unidos y el mundo, a principios de este año, hubiesen "escuchado las sabias palabras de Lyndon LaRouche", como solía decir el Presidente de México, José López Portillo, y hubiesen sacado a Obama de su cargo, y usado el principio de la Ley Glass-Steagall para darle un vuelco a la economía y dirigirla hacia una trayectoria de tecnología avanzada, el programa para la cumbre del G-20, el 5 y 6 de septiembre en San Petesburgo, Rusia, sería muy distinto de lo que está planteado hoy.

Rachel Douglas en su artículo titulado "Putin's G20 Paradox: Summit Prepares to Endorse Bail-In" (La paradoja de Putin en el G-20: La cumbre se prepara para respaldar el rescate interno) publicado en el semanario (EIR, del 23 de agosto de 2013 recuerda que:

"El 13 de abril, el diario Izvestia publicó una carta dirigida a [el Presidente de Rusia Vladimir] Putin, de parte de Dmitri Rogozin, viceprimer ministro, quien plantea la necesidad de que se ponga carácter de prioridad a la Defensa Estratégica de la Tierra en el programa de la cumbre del G-20 en septiembre. De acuerdo con Izvestia, Rogozin afirmó: "El nivel de la tarea de neutralizar la amenaza de un asteroide requiere de la concentración de recursos intelectuales globales y el potencial científico de Rusia, de Estados Unidos, y de otros países... Un programa de cooperación como ese incrementaría la confianza entre las naciones y al mismo tiempo crearía las condiciones para acabar con la confrontación en torno al programa de defensa antimisilístico".

Sin embargo, en vez de que se discuta sobre esta aproximación al programa de LaRouche, el G-20 se reunirá más bien para contemplar la posibilidad muy cercana de que la maniobra británica en Siria desate la Tercera Guerra Mundial termonuclear, así como al plan simultáneo de la monarquía británica para imponer una economía nazi, en la forma de una reorganización del sistema financiero internacional con 'rescates internos' según el prototipo de Chipre.