El agente del imperio británico, Obama, trata de orillar al Congreso a la guerra

7 de septiembre de 2013

6 de septiembre — Después de que anunció el 31 de agosto que buscaría la aprobación del Congreso a su política de llevar a cabo un ataque militar en contra de Siria, el Presidente Obama lanzó una intensa campaña para que el Congreso apoye una resolución que le daría autorización para el uso de fuerza militar (AUMF, por siglas en inglés) en contra no solo de Siria sino de cualquier otra entidad que le esté ayudando a Siria en los supuestos ataques con armas químicas.

Como le informaron a la EIR fuentes cercanas al Estado Mayor Conjunto, Obama tomó la decisión en el último minuto después de que el Jefe del Estado Mayor Conjunto, general Martin Dempsey, le dio un informe, en donde le advertía que era probable que fracasaran los planes de ataque que había firmado y que había el peligro de que Estados Unidos se viera arrastrado al caos que habría en Siria. Bajo estas circunstancias, el Presidente Obama enfrentaría críticas aún más fuertes si seguía adelante sin haber obtenido antes la autorización del Congreso. Las fuentes indicaron que el esfuerzo último de Dempsey de apelar a la creciente preocupación del Presidente por el desplome en sus tasas de aprobación, tuvo efecto.

La campaña de Obama para lograr una votación por la guerra está encabezada por el Secretario de Estado Kerry, quien ha hecho las exposiciones del caso ante varias reuniones de comisiones congresionales y ha insistido histéricamente que la evidencia altamente dudosa de que el gobierno de Assad haya usado armas químicas es concluyente. Una de las principales líneas propagandísticas usadas en el Congreso es que un ataque a Siria es "necesario" para poder contener a Irán.

Al momento de escribir estas líneas, la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado aprobó una AUMF modificada por un margen de 10 contra 7. Se espera que el Presidente enfrente más problemas en la Cámara de Representantes, para no mencionar la población en general, en donde las encuestas muestran una abrumadora oposición a una nueva guerra. Sin embargo, las declaraciones públicas de Obama en Estocolmo indican que el "se reserva el derecho" a emprender acciones militares incluso sin la aprobación del Congreso. Si ese fuera el caso, es de esperarse claramente que el enjuiciamiento político va a estar a la orden del día.