La resolución que propone Obama al Congreso: una revoltura bushista esquizofrénica

3 de septiembre de 2013

3 de septiembre de 2013 — La resolución que Obama le presentó [1] al Congreso es toda una mezcolanza de la locura de la época de Bush sobre armas de destrucción masiva, y de peticiones a las cláusulas de las Naciones Unidas que Obama, igual que Bush, afirma que tiene toda la libertad de pasarlas por alto o de ejecutar mediante la fuerza militar unilateral.

Primero, pretendiendo que un ataque aéreo "limitado" no es realmente un acto de guerra, la resolución, por supuesto, no le declara la guerra a Siria. Como fue el caso en todas las guerras recientes que el Congreso ha aprobado, se trata de una "Autorización para el uso de fuerza militar" (AUMF). Le da permiso al Presidente a utilizar a las Fuerzas Armadas de Estados Unidos "como él determine que sea necesario y apropiado en conexión con el uso de armas químicas u otras armas de destrucción masiva en Siria" con el propósito de prevenir o disuadir el uso o la proliferación de las armas de destrucción masiva, hacia o desde Siria, y para proteger a Estados Unidos y a sus aliados en contra de la amenaza que implican estas armas.

La justificación legal que se cita en la resolución es una distorsión gigante. Dice así:

* La Convención de Armas Químicas (una actualización del Protocolo de Ginebra de 1925), que establece que cualquier violación se debe remitir al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que Obama ha dicho que va a pasar por alto, así como ya dijo que se va a dejar de lado el informe de la inspección hecha por las Naciones Unidas.

* La "Ley de responsabilidad de Siria y restauración de la soberanía del Líbano de 2003", es producto del grupo de Likudnik y otros neoconservadores que ha pedido que haya cambio de régimen en Siria por lo menos desde 1996; modelada en la Ley de liberación de Irak de 1998, la cual el grupo belicista y de los neoconservadores pretendía que se convirtiera en el modelo para la guerra en Siria.

* La Resolución 1540 del Consejo de Seguridad de la Naciones Unidas (de 2004) que declara que las armas de destrucción masiva son una amenaza para la paz y la seguridad internacional, la cual sin embargo no autoriza a ningún país a forzar su cumplimiento por medio de la fuerza militar.

Todo esto viene del Presidente que el 31 de agosto declaró que, "Con gusto voy a seguir adelante sin la aprobación del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas".