La evaluación de Obama para hacer la guerra a Siria no contó con el consenso de la comunidad de inteligencia

14 de septiembre de 2013

12 de septiembre de 2013 — Otra revelación que fue una bomba contra el plan de guerra que promovieron Obama y Kerry, fue la denuncia del periodista investigador Gareth Porter, el pasado lunes 9 del presente, quien reveló que el resumen de inteligencia de cuatro páginas que dio a conocer el gobierno el 30 de agosto pasado, no representa una evaluación oficial de la comunidad de inteligencia, como se le había hecho creer tanto al Congreso como al público en general. Aparentemente, el Director de Inteligencia Nacional, James Clapper, entresacó análisis de inteligencia de varias agencias, incluyendo a la Casa Blanca, pero finalmente fue la propia Casa Blanca la que decidió el contenido final.

Más aún, un ex funcionario de inteligencia de alto nivel le dijo a Porter que el documento indica que el gobierno "decidió adoptar una posición y seleccionó cada pieza de inteligencia para que se ajustara" a esa posición. "El resultado no es una evaluación equilibrada de la inteligencia", agregó. Los ex funcionarios de alto nivel, Greg Thielmann, de la sección de inteligencia del Departamento de Estado, y el ex miembro del Consejo Nacional de Inteligencia, Paul Pillar, coincidieron en que el documento no era una evaluación de inteligencia. Pillar sugirió que quizás algunos funcionarios de inteligencia suscribieron algún documento del gobierno, pero que la Casa Blanca elaboró su propio documento para "evitar llamar la atención sobre las diferencias de análisis dentro de la comunidad de inteligencia".

Un cable de la agencia noticiosa AP, fechado el 29 de agosto —un día antes de que se diera a conocer el documento de la Casa Blanca— hacía referencia a "un informe del despacho del Director de Inteligencia Nacional (ODNI) que describía la evidencia contra Sira", donde se cita como fuente a dos funcionarios de inteligencia y a otros dos funcionarios del gobierno. Pero el nombre de Clapper no se encontraba en el documento que se dio a conocer al día siguiente, ni se publicó en el sitio electrónico de la ODNI como se ha hecho con otras evaluaciones de la comunidad de inteligencia. Esto indica que Clapper se rehusó a suscribir el documento, presumiblemente porque era demasiado obvio que se trataba de una "selección de inteligencia que apoyase la decisión de hacer la guerra", según escribe Porter.

Cuando Porter se comunicó con la ODNI para obtener alguna explicación, en un principio dijeron que le responderían, pero luego de que no regresaron la llamada en dos días, se rehusaron a hablar más del asunto.

Las fuentes de EIR sostienen que Clapper fue presionado para que no firmara el documento debido a la fuerte oposición al interior de la comunidad de inteligencia. Por ejemplo, el general Michael Flynn, Director de Inteligencia de la Defensa (DIA, por sus siglas en inglés) insistió en que ninguna fuente de la DIA había confirmado la responsabilidad de Assad en un ataque con armas químicas.