Masacre en centro comercial de Nairobi: ¿Está involucrada la inteligencia británica?

24 de septiembre de 2013

24 de septiembre de 2013 — El asalto que se está llevando a cabo en el centro comercial Westgate de Nairobi, cuyos dueños son israelíes, se presume fue organizado por el grupo terrorista Al-Shabaab con sede en Somalia. El ataque terrorista ya cobró 68 vidas, y podría ocasionar una situación para una lenta desestabilización del gobierno de Uhuru Kenyatta, quien tomó posesión de su cargo en marzo. La bien conocida oposición británica a Kenyatta y en general la participación de los británicos tanto en Kenia como en Somalia, lleva a que se haga la pregunta de si los británicos estuvieron verdaderamente involucrados en la creación de esta trama mortal. En Londres, el primer ministro tory, David Cameron, ya tuvo una reunión de emergencia sobre el hecho, con su gabinete ministerial.

En febrero pasado, unos días antes de las elecciones en Kenia del 4 de marzo, el diario del Reino Unido The Independent señaló el 25 de febrero de 2013 que en los pasillos del poder británico habían profundas preocupaciones de que Kenyatta llegara al poder. "Se han llevado a cabo una serie de reuniones departamentales en Whitehall [oficinas del gobierno británico], para decidir las acciones a tomar con respecto a una serie de cuestiones que involucran a Kenya, aliada y socia de la Mancomunidad británica, desde acciones antiterrorista, vínculos con los militares, el comercio y la ayuda en la distribución en la región, en caso de que Kenyatta gane las elecciones", informó The Independent. Kenyatta, receloso del plan británico para ponerle a su gobierno una camisa de fuerza en lo económico, advirtió durante su campaña que si el Reino Unido u Occidente imponían sanciones o efectuaban recortes en el comercio, eso haría que él volteara hacia otros socios en el marco internacional, especialmente los chinos. Por supuesto que en Londres no pasaron por alto la amenaza velada hecha por Kenyatta.

Kenia es el centro de las operaciones de seguridad del Reino Unido y Occidente en contra del grupo islámico vinculado con Al-Qaeda, Al-Shabaab, con sede en Somalia, un país al que Jonathan Evans, director del MI5, caracterizó para el diario The Independt como el segundo país de destino, después de Pakistán, para los extremistas musulmanes británicos.

Un año antes, el 21 de febrero de 2012, el diario londinense The Guardian informó que Jermaine Grant, ciudadano británico del este de Londres, fue acusado por un tribunal de Mombasa, Kenia, de pertenecer a un grupo terrorista que estaba planeando ataques en contra de objetivos en Kenia. En ese artículo The Guardian señaló la presencia de alrededor de 200 extranjeros, en el que posiblemente Grant estaba incluido, que habían ayudado a Al-Shabaab a desatar una insurrección en Somalia y a planificar ataques contra países vecinos.

Es importante señalar que Kenia es también una de las zonas, en el extranjero, en donde hace ejercicios el ejército británico, en donde se preparan las brigadas especiales que serán desplegadas a Afganistán, sede de Al-Qaeda. Kenia es además el centro para los programas de ayuda de los británicos para las naciones vecinas. Puesto que Somalia, así como Kenia, fueron colonias británicas, es de esperarse que la inteligencia británica tenga vínculos muy profundos dentro del país. Por ejemplo, equipos de las fuerzas armadas del Reino Unido fueron enviados para entrenar a las fuerzas de Somalia, como parte de la estrategia de Londres para tener, en este país, su base logística.

Adicionalmente, un veterano funcionario de inteligencia de Kenia le dijo a la red de noticias CNN que durante el ataque que todavía continúa, los videos de las cámaras de seguridad colocadas al interior del centro comercial mostraron a una mujer blanca que formaba parte del grupo de atacantes. Los analistas creen que es británica, dijeron las fuentes de CNN. Otro informe de noticias dice que la mujer fue identificada como Samantha Lewthwaite, quien se convirtió al Islam y es hija de un militar británico. Lewthwaite es la viuda de Jermaine Lindsay, terrorista suicida de Al-Qaeda que explotó como parte del ataque terrorista del 7 de julio de 2005 en el sistema de transporte de Londres que mató a 26 personas.