La guerra de Wall Street en contra de la Fundación de Energía de Fusión, fundada por LaRouche

27 de septiembre de 2013

27 de septiembre de 2013 — Acabar con la investigación sobre energía de fusión en Estados Unidos tuvo todo que ver con la guerra en contra del movimiento de LaRouche, cuya Fundación de Energía de Fusión fue la fuerza política impulsora reconocida en los logros sobre fusión en los 1970, así como también de la Iniciativa de Defensa Estratégica. El papel protagónico de esa guerra lo tuvo Wall Street, que se tiene que tener presente no es más que una avanzada del imperio financiero británico. A continuación un breve resumen de la historia.

Era el año 1978, cuando la Fundación de Energía de Fusión (FEF) estaba ganando apoyo importante entre los científicos, ingenieros y estratos políticos, que surgió Wall Street como la oposición, en su propio nombre. Ese fue el año en que un grupo de banqueros y financistas formaron el "Club nuclear de Wall Street" que se encargó de coordinar una gran campaña de calumnias en contra de la FEF a nivel internacional.

Los agentes británicos internacionales clave en este "Club", que pretendía estar a favor de la fusión, fueron: Arthur Ross, un banquero conectado a la inteligencia británica; John W. Hanes, magnate textilero y socio de un banco de inversiones propiedad de Schroeder Bank de Londres; Henry Simon Bloch de Warburg Pincus; Jeffrey Friedman de Dreyfus Corporation. Otros miembros provenían de Allied Chemical, Merrill Lynch y de algunas de las grandes compañías constructoras.

Como se informó en un artículo publicado en la revista EIR del 3 de diciembre del 2004, el "Club nuclear de Wall Street", según participantes y materiales publicados, tenía el objetivo de "crear una operación de inteligencia encubierta aparentemente en pro de la energía nuclear para poder dominar el control financiero sobre los préstamos de las industrias nucleares de estadounidenses y otros, y evitar así la expansión nuclear especialmente hacia el sector en desarrollo".

El "Club"aparentemente desapareció como entidad, pero su modus operandi y legado institucional no desaparecieron. Para mayor información en inglés, vaya aquí [1]