Un revés para los saudíes, el acuerdo Rusia-EU sobre Siria; señales de oposición al complot yihadista de Bandar

20 de septiembre de 2013

20 de septiembre de 2013 — El acuerdo ruso-estadounidense, anunciado por el secretario de Estado John Kerry y el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia Sergei Lavrov el 14 de septiembre, cogió a los saudíes totalmente fuera de base y ahora temen que sean marginados y que se les quiera reducir a un país de segunda categoría al que Estados Unidos no consulta. Arabia Saudita "podría dentro de poco encontrarse como espectador en la periferia, viendo un juego internacional en el que solo pueden hace ruidos y posiblemente causar problemas", informó el 18 de septiembre la publicación Al Monitor en un artículo extenso. El artículo de Madawai al-Rasheed, profesor invitado en la London School of Economics informa que "Arabia Saudita erró el cálculo sobre la facilidad con la que las potencias occidentales encabezadas por Estados Unidos podían organizar rápidamente un ataque militar en contra de Siria" después del ataque con armas químicas en las afueras de Damasco el 21 de agosto, y ahora están frenéticos de que EU va a abandonar su campaña para derrocar al Presidente sirio Bashar al-Assad. El 16 de septiembre, el príncipe heredero saudí, Salman Ibn Abdul Aziz, presidió un Consejo de Ministros, en donde le advirtió a la comunidad internacional que deben seguir trabajando para sacar a Assad, informó al-Rasheed. Salman subrayó que Occidente no debe reducir "la crisis siria solo al tema de las armas químicas". Con el acuerdo marco ruso-estadounidense prosiguiendo hacia su implementación, la estrategia saudí se enfoca ahora en el Consejo de Seguridad de la ONU para sacar una resolución que incluya el derrocamiento de Assad, sugirió al-Rasheed, quien escribe, "aunque los Estados Unidos continúan subrayando que este marco no descarta posibles ataques militares futuros en caso de incumplimientos, esto simplemente no es suficiente para Riyadh".

Pero después de más de un día de cabildeo internacional, la resolución bélica que la enviada de Obama a la ONU, Samantha Power, estuvo promoviendo junto con Gran Bretaña y Francia, que incluía los poderes coercitivos del Capítulo 7 y presentar el caso contra Assad por crímenes de guerra ante la Tribunal Penal Internacional (TPI) como querían los saudíes, está en un punto muerto. Los saudíes se están volviendo paranoicos y están totalmente conmocionados por los ataques que está sufriendo en Estados Unidos y Rusia su jefe de inteligencia, príncipe Bandar bin Sultan, financista de los conspiradores del 11 de septiembre. Durante meses, se ha identificado a Bandar como la fuerza detrás del al-Qaeda de los saudíes y sus terroristas yihadistas aliados en Siria. Pero ahora altos funcionarios de inteligencia de Estados Unidos, como el ex Subdirector de la CIA, Mike Morrell, han identificado a esa misma fuerza yihadista como la principal amenaza estratégica a Estados Unidos. Según varios funcionarios de inteligencia de EU, a los saudíes les preocupa profundamente ahora, que el acuerdo ruso-estadounidense para evitar una acción militar en contra de Siria tenga también un impacto en Irán, que está haciendo concesiones en preparación a la reanudación de las pláticas P5+1 en algún momento cercano. Sobre esto, el primer ministro de Israel está en totalmente al unísono con Riyad, promoviendo ahora abiertamente la necesidad urgente de derrocar a Assad. Israel también está viendo las posibilidades de que un acuerdo de EU con Irán se podría convertir en un obstáculo para los esquemas elaborados por Londres de una guerra religiosa permanente sunita versus Chiíta en el Islam.

Lyndon LaRouche comentó sobre el artículo en AL Monitor que "los saudíes deberían de aceptar su derrota, pero obviamente no lo van a hacer. Después de todo son 'brutánicos"'.