El cierre del Gobierno puede llevar al incumplimiento de la deuda de Estados Unidos, para el 17 de octubre

3 de octubre de 2013

por Dennis Small

2 de octubre de 2013 — Aparte de la actividad organizativa de LaRouche PAC, en las últimas 48 horas no se han visto señales de cordura en Washington DC con relación al cierre de las actividades del gobierno. En todo caso, ambas partes de manera más obcecada, están alcanzando niveles superiores de sofistería, y sin que haya ninguna discusión seria sobre la política económica. Más aún, la crisis debido al cierre del gobierno, que hoy va ya por su segundo día, realmente camina sin tropiezo hacia una crisis de incumplimiento del gobierno de Estados Unidos, tan pronto como el 17 de octubre, cuando se alcance el plazo para el límite de endeudamiento. Juzgando por sus acciones, el Presidente Obama parece estar perfectamente conforme con permitir que continúe el cierre del gobierno, y que incluso suceda el incumplimiento.

Pero, como destacó Lyndon LaRouche en un diálogo el martes en la tarde, no se trata simplemente de una crisis de presupuesto, o una crisis de endeudamiento, o una crisis política. "Es inherentemente una crisis de desintegración. No hay manera de que esto se vaya a resolver en un sentido normal". La única solución "fácil" es la de implementar totalmente el programa de LaRouche con la ley Glass-Steagall, a fin de allanar el camino hacia un renacimiento global en torno a una economía de fusión. Ninguna otra cosa va a funcionar.

Y sin embargo, eliminar la Glass-Steagall y continuar implementando la inviable (y genocida) política del imperio británico de rescates financieros de todo tipo, es la obsesión firme de la City de Londres y de Wall Street. Hoy Obama se reunió por una hora en la Casa Blanca con una docena de altos representantes de la plutocracia criminal de Wall Street, que incluía a Lloyd Blankfein de Goldman Sachs, Brian Moynihan del Bank of America, y Jamie Dimon del JPMorgan Chase, quienes aprovecharon la amenaza de un incumplimiento inminente de Estados Unidos para vociferar sus órdenes a la Casa Blanca y al Congreso de EU: Eleven el límite de endeudamiento sin hacer teatro y sin tardanza, de modo que puedan seguir rescatando a los bancos, o enfréntense a un Apocalipsis. "Le dijimos al señor Obama exactamente qué tan grave sería", le dijo después el hampón de Blankfein a la prensa.

Los banqueros también se reunieron con Jack Lew, el Secretario de Tesoro, Jeb Hensarling presidente de la Comisión de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes del Congreso, y con Mike Crapo, miembro de mayor jerarquía de la Comisión Bancaria del Senado. Aparte de Hensarling, cuyo punto de vista sobre la materia sigue siendo opaco, esta combinación de la Casa Blanca y de republicanos está formada por opositores activos de que el Congreso restablezca la Ley Glass-Steagall, y ellos controlan la entrada de las dos comisiones clave para poder introducir la ley Glass-Steagall ante las dos cámaras del Congreso.

¿Qué va a suceder si Wall Street no se sale con la suya? Un boletín informativo que emitió el banco Standard Chartered en Nueva York fue bien directo: "Un incumplimiento llevaría posiblemente a una nueva caída económica aguda, empujando otra vez a la economía hacia una recesión severa y probablemente otra grave crisis bancaria". Así también el periódico londinense Financial Times dijo: "El 17 de octubre se vislumbra como un momento potencialmente mucho más peligroso, puesto que podría desencadenar un incumplimiento técnico de la deuda de Estados Unidos y llevar la situación política interna de Estados Unidos a una crisis global".

Por supuesto, la ironía es que eso es exactamente lo que va a suceder si Wall Street y los británicos se salen con la suya. De cualquier manera, el sistema financiero transatlántico se está desintegrando sin remedio, y el único modo para evitar un rigor mortis total es con la Ley Glass-Steagall y el programa completo de LaRouche. Los estadounidenses están universal y comprensiblemente furiosos ante el circo destructivo que se ha montado en Washington en estos días. Pero a menos de que le dejen bien claro ese punto a sus Representante ante el Congreso, y exijan que implementen ya la Ley Glass-Steagall, su furia no llegará a nada.