El Presidente Obama en medio de la tormenta perfecta para el enjuiciamiento

2 de noviembre de 2013

2 de noviembre de 2013 — El fiasco que resultó el programa de atención médica de Barack Obama, cuando acababa de terminar el circo tragicómico en torno al presupuesto y el tope de endeudamiento, pone de manifiesto nuevamente el rotundo fracaso de este gobierno. La Ley de Atención Asequible (ACA, por las siglas en ingles de la ley de atención médica de Obama) después de todo, es lo que suponía el logro legislativo más brillante de Obama, y la desastrosa apertura que tuvo con los "mercados" de seguros y las "fallas técnicas de programación" en el portal electrónico oficial del gobierno, ya han ocasionado que incluso algunos de los proponentes más agresivos comienzan a distanciarse de él.

Sin embargo, el verdadero escándalo del ACA, es que nunca se trató de un programa para dar atención médica a nadie, sino para obligar a todo mundo a comprar un seguro de salud privado, y al mismo tiempo desmantelar el sistema de hospitales públicos y de atención médica pública, para introducir medidas de "recorte de costos" que le negarán una atención médica adecuada a quienes no se pueden dar el lujo de comprar un seguro. Muchos demócratas que al principio se molestaron con Lyndon LaRouche porque comparó la ACA el programa nazi T-4, ahora reconocen que estaba en lo correcto.

Más allá de eso, el Presidente Obama es culpable de lanzar una guerra ilegal (sin la aprobación del Congreso) en contra de Libia, y del encubrimiento de los ataques del 11 de septiembre de 2012 en Bengasi, lo cual, si se investiga a fondo, confirmarían las denuncias de que este gobierno participa plenamente en operaciones terroristas en el mundo, ayudando a Al-Qaeda en Libia y en Siria.

La utilización de aviones robo (drones), entre cuyas víctimas se encuentra el asesinato de ciudadanos estadounidenses sin un debido proceso, y cientos, si no miles de víctimas civiles, es tema de investigación internacional en donde se ha planteado que Obama es culpable de crímenes de guerra.

Y luego está el escándalo del espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés), que cada vez se extiende más y más, en donde se muestra el evidente desprecio que tiene el gobierno hacia las garantías constitucionales de privacidad de los ciudadanos estadounidenses y una burda violación al derecho internacional.

Y para completar el cuadro, el gobierno de Obama sigue protegiendo a los bancos calificados como "demasiado grandes para quebrar" mediante rescates financieros —que significan proporcionarles cantidades exorbitantes de dinero impreso para ese único propósito— y se rehúsa a procesar judicialmente a los banqueros por sus delitos, mientras que realiza recortes al presupuesto para brindar la ayuda legítima a los pobres, enfermos y ancianos.

El murmullo del juicio político ya no viene únicamente de LaRouche o de unos cuantos defensores de las libertades civiles. En un mitin que se llevó a cabo en el Capitolio el pasado 29 de octubre, varios miles de manifestantes de los condados mineros del carbón en Virginia Occidental, Virginia, Pensilvania, Kentucky y Ohio, protestaron contra la "guerra al carbón" que libra este gobierno, y mostraron pancartas con la leyenda "Save America! Impeach Obama!" (¡Salvemos a Estados Unidos! ¡Juicio político a Obama!)

Está por verse todavía si habrá líderes en el Congreso que se pongan de pie y exijan el respeto por la Constitución.