Nuevo túnel en el Bósforo une a Europa y Asia

2 de noviembre de 2013

2 de noviembre de 2013 – El gobierno turco inauguró el primer túnel entre Europa y Asia el pasado 29 de octubre. El Proyecto Marmaray, llamado así por el Mar de Mármara, que separa al Mar Egeo del Mar Negro, es un proyecto que conecta los continentes asiático y europeo con un túnel debajo del Estrecho del Bósforo, y se inauguró en ocasión del 90mo aniversario de la República de Turquía.

El ministro del Transporte, Binali Yildirim, lo caracterizó como "una continuación de la Ruta de la Seda histórica", que se extendía desde China hasta Europa. "Turquía ha estado siempre en el centro de la Ruta de la Seda. Estamos muy concientes de nuestra responsabilidad. En ese sentido, nos esforzamos en completar el histórico Proyecto Marmaray, utilizando tecnología de ingeniería sin precedentes. Este proyecto conecta Asia con Europa, para restaurar la Ruta de la Seda que tuvo una vez importancia internacional", señaló. Yildirim destacó que la economía global ha empezado a cambiar su foco desde Occidente hacia el Oriente después del 2008. "Es necesario resucitar la Ruta de la Seda con el fin de reconectar las arterias comerciales vitales entre Asia y Europa por ferrocarril", añadió.

El túnel se ubica a 62 metros debajo del Estrecho del Bósforo, y conecta los lados europea y asiático de Estambul por ferrocarril por primera vez en su historia. El túnel mide 13.6 kilómetros y tiene un tramo de 1.4 kilómetros de un tubo inmerso, que es el más profundo de su tipo en el mundo. Los túneles van a proporcionar una ruta ferroviaria directa que conectará China con Europa occidental. Yildirim explicó que el Marmaray tendrá una capacidad máxima de 1.5 millones de pasajeros al día, y se espera que alivie en un 20% el pesado tráfico de la ciudad de 14 millones de habitantes.

"El proyecto servirá no solo para aliviar el tráfico de Estambul, sino que va a reconectar a las civilizaciones", destacó Yildirim.

Esta acción por parte de Turquía se hace eco de las iniciativas provenientes de Eurasia, en especial de China, para la creación de un puente terrestre mundial, que ha estado en el centro de la pelea del movimiento de LaRouche por 25 años. En Estados Unidos, el movimiento de LaRouche está peleando por la implementación de un programa de desarrollo orientado hacia el Pacífico, mediante el cual se integren todos estos proyectos (incluyendo el desarrollo de la energía de fusión) como único medio viable para la reactivación de la economía mundial.