Pongámosle fin al control de las compañías aseguradoras sobre la salud; hagamos que se apruebe la HR 676

5 de noviembre de 2013

4 de noviembre de 2013 — En vez de adoptar una ley de salud que beneficie a la población, el Congreso está adoptando poses falsas sobre los pros o contras de la ley nazi de Obama, de Cuidado de Salud (dizque) Asequible, la que cual ya está llevando rápidamente a la muerte a millones de ciudadanos, cuyo acceso a la atención médica se ha cancelado. La ley de Obama considera que las "vidas no valen la pena vivir" y fue escrita a la medida de compañías de seguros médicos; esa ley garantiza que se maximicen las ganancias de Wall Street y sus cómplices de las compañías de seguros médicos. No le asegura el acceso a la salud a todos los ciudadanos. Para lograr esto, el Congreso tiene que acabar con el control que ejercen las compañías aseguradoras sobre la atención médica, aprobando la H.R. 676 [1], un proyecto de ley introducido por el congresista John Conyers (demócrata por Michigan) que ahora cuenta con 51 copatrocinadores.

La H.R. 676, "Expanded & Improved Medicare For All Act" [1] (Ley para mejorar y ampliar el Medicare para todos) le pone fin al control que ejercen sobre la salud las compañías aseguradoras dirigidas por Wall Street. No hay forma de "arreglar" el Obamacare, de la misma forma en que no se puede "arreglar" a Wall Street. Se tiene que tirar a la basura la genocida ley de salud de la misma forma en que se necesita cerrar Wall Street, si queremos que sobrevivan los seres humanos. La H.R 676 vuelve "ilegal que una aseguradora de salud privada venda una cobertura de salud que duplique las prestaciones que se ofrecen bajo esta Ley". Entre esas prestaciones está una cobertura integral para todos los estadounidenses de todos los servicios médicos necesarios, es decir, atención primaria, servicios a los pacientes ambulatorios e internos, medicinas recetadas, servicios de salud mental, dentistas, oculistas y más. Se incluyen también una amplia gama de servicios de salud para los ancianos, protección para el Servicio de Salud Pública, requerimientos para que se planifiquen y ubiquen nuevos hospitales, clínicas y otras instalaciones de servicios de salud. "En pocas palabras, los servicios de salud se vuelven derechos humanos" para todos, como lo afirma el congresista Conyers en su comunicado de prensa.

Hay muchos estudios que muestran que habría un ahorro de $1.8 billones si se adopta la H.R. 676; ahorros que provendrían principalmente de ponerle fin a la dictadura de las compañías aseguradoras sobre la salud y la adquisición nacional de medicamentos recetados. Desde que Nixon introdujo la ley de 1970 con la cual metió las organizaciones de Mantenimiento de la Salud, la monetización de los servicios de salud en Estados Unidos, vía los buitres de las aseguradoras de los servicios de salud se ha extendido como el cáncer. Como lo plantea el doctor Mark Shelley en la declaración "Doctores en contra del Obamacare asesino" [2] del 24 de octubre, "el hecho de que actualmente se consideren sinónimos los servicios de salud con la adquisición de seguro de salud, es indicativo de este problema monetarista en los servicios de salud". Las "política letales disfrazadas de 'reformas a los servicios de salud' son parte integral del desmantelamiento del sistema de atención a la salud en Estados Unidos.

Conyers argumenta que: "Los ahorros de reducir la administración, las compras por lotes, y la coordinación entre proveedores va a permitir poder cubrir a todos los estadounidenses, a la vez que se reduce la inflación en los servicios de salud en el largo plazo". Se calcula que esos ahorros anuales que estarían en los $387 mil millones, no solo cubre los costos de la expansión de la cobertura a todos los ciudadanos, sino que mantiene los costos nacionales al mismo nivel. El proyecto de ley de 30 páginas usa las deducciones en nómina para el Medicare ya existentes para crear un "Medicare for All Trust Fund" (Fondo Fiduciario de Medicare para todos) que garantizaría un flujo dedicado al financiamiento del programa con un impuesto de nómina para el empleador y el empleado del 4.75% cada uno. Las compañías aseguradoras ya no van a controlar quien recibe servicios médicos, ni tampoco van a dictar que doctores se pueden consultar o no. A diferencia de las promesas rotas de Obama, la H.R. 676 reglamenta estas garantías.

Así que hay que ponerle fin al falso debate sobre el Obamacare; derogarlo y sentar el curso de nuevo hacia la protección de la salud y el bienestar general de todos los estadounidenses. Con el fin de reinstaurar el derecho a los servicios de salud para todos los estadounidenses, tenemos que aprobar la Ley Glass-Steagall que le va a poner fin al saqueo de la economía por parte de Wall Street y que va a permitir volver a invertir en el crecimiento económico, y aprobar la H.R. 676 que le proporciona los servicios de atención médica adecuados a una fuerza laboral que va a estar regresando a trabajar para construir nuestro futuro.