Soberanías interfieren con los planes de la ATP y el corporativismo

11 de noviembre de 2013

11 de noviembre de 2013 — La Alianza Transpacífica (ATP) reemplaza la soberanía nacional con una nueva estructura de regulaciones corporativistas que le otorgan al aparato de los carteles financieros y corporativos del imperio un poder aún mayor sobre las naciones. El tratado, que están negociando en gran medida en secreto los intereses corporativos con los representantes comerciales de los gobiernos, no tiene otro fin que erosionar sistemáticamente a los gobiernos electos a favor de una gobernabilidad tecnocrática y no es más que la continuación de las políticas corporativistas de los proyectos Mussolini y Hitler del imperialismo, rebautizados después de la Segunda Guerra Mundial como el proyecto "compañía mundial" de Bilderberg. Como lo afirmó George Ball —quien presentó esta política en la reunión Bilderberg en 1968— las "necesidades modernas" exigen que se reemplacen "las estructuras políticas arcaicas de los Estados nacionales", con una forma de gobierno corporativo, como forma de evitar que los gobiernos nacionales interfieran con la maximización del uso de los escasos recursos naturales globales. La genialidad particular de la compañía mundial, decía Ball, procede de su capacidad de ver al mundo desde un único punto de vista. Cita explícitamente como ejemplo la manera en que "se superponen las soberanías de los gobiernos de Europa y la Casa de Rothschild".

Bajo la ATP, según varios documentos que se han filtrado, las leyes nacionales que interfieren con los derechos a las ganancias de los intereses financieros y corporativos se podrían llevar a juicio ante un tribunal internacional que tendría el poder de revertir las acciones soberanas. Como lo hemos informado previamente, se podría usar dicho procedimiento para acabar con las regulaciones financieras, en particular, la Glass-Steagall. Un proyecto que se filtró sobre la sección de inversiones del tratado, por ejemplo, destaca que el tribunal podría forzar a los gobiernos delincuentes a pagar reparaciones en efectivo por daños o incluso podría ordenar la restitución de la propiedad, si el inversionista sufre algún daño, producto de lo que el tribunal considere una acción inapropiada. Entre las inversiones se cuentan todo tipo de instrumentos financieros, entre ellos derivados, propiedades tangibles e intangibles y derechos de propiedad intelectual; básicamente cualquier cosa en donde se invierta capital esperando obtener una ganancia.

En esencia, la ATP, junto con el Tratado Transatlántico (TTA) que ahora se está negociando y una gama de tratados anteriores como el GATT, OMC, los tratados de la Unión Europea (UE), TLC de Norteamérica y otros, representan una campaña incesante por reemplazar el sistema de Estados nacionales soberanos por una dictadura corporativista global. Esta constante destrucción de las protecciones de los ciudadanos ordinarios tiene la intención de maximizar las ganancias a la vez que se impone el genocidio.