Butch Valdes habla sobre el desastre en las Filipinas

14 de noviembre de 2013

14 de noviembre de 2013 — Solo unos días antes de que el súper tifón Haiyan azotara Las Filipinas, atravesando la parte central de las Filipinas (haciendo tierra exactamente en el mismo sitio en donde el general McArthur inició su famoso desembarco en la playa Leyte para liberar a la nación de la ocupación japonesa) el líder de la Sociedad LaRouche de las Filipinas, Butch Valdes, había dirigido, mediante video, un mensaje a la conferencia del Instituto Schiller en Los Angeles [1] con un devastador sumario del inepto liderato en las Filipinas que ha permitido que la nación se quede prácticamente sola al NO participar en el proceso de desarrollo de Asia, a la vez que sufre de múltiples desastres naturales ante los cuales la población está indefensa. A continuación se reproducen los comentarios de Valdes sobre la situación actual.

"Después de días difíciles tratando de hacerle frente al hambre, las enfermedades, caos y anarquía en la mayor parte de las ciudades y poblados afectados, no puedo menos que lamentar las décadas de negligencia de los dirigentes políticos en el desarrollo de la infraestructura física y de servicios. Los pocos hospitales que siguen funcionando, después de que muchos han tenido que cerrar por razones económicas, son extremadamente inadecuados para hacerle frente a las necesidades de miles y muchos miles más en un futuro cercano. No se ha podido hacerles llegar a las víctimas los alimentos y otro tipo de ayuda debido a los caminos intransitables o simplemente debido a la falta de transporte. Continúa sin control el saqueo y los crímenes en contra de individuos y propiedades, para no mencionar el hecho de que nuestro estúpido presidente se salió de una reunión informativa porque no le gustó la idea de que Leyte, la provincia natal de Imelda Marcos, recibiera prioridad y atención, lo que politizó la discusión. El número de personas desplegadas para mantener la paz y el orden en las zonas más afectadas, como las provincias de Bohol, Samar y Leyte —con una población total de 10 millones— es de solo 800 policías y 500 soldados. Y solo hasta ayer, cuatro días después de que azotó el tifón, Noynoy fue declarado en estado de calamidad. Cada vez estoy más y más convencido de que no pierde su enfoque en la idea de la despoblación".

Butch Valdes