Rebelión militar en contra de Obama

15 de noviembre de 2013

15 de noviembre de 2013 — Rosa Brooks, abogada defensora de los derechos humanos de la Universidad de Georgetown, ex funcionaria del Pentágono del 2009 al 2011, documenta una rebelión creciente en las fuerzas armadas en contra de la Casa Blanca de Obama [1] que es perfectamente coherente con la información privada que recibió EIR y LaRouchePAC de tres fuentes distintas. El artículo de 3,400 palabras de Brooks, que apareció en el primer número de la nueva revista de Politico, publica comentarios que son casi idénticos a muchos de los comentarios que las fuentes confidenciales le hicieron a la EIR.

Brooks empieza describiendo la falta de comunicación entre la Casa Blanca y las Fuerzas Armadas:

"Yo recuerdo haberle preguntado a un general, que acababa de regresar de Afganistán, si iba a compartir sus experiencias y percepciones con el Presidente. Haciendo una mueca me dijo amargamente que la Casa Blanca prefiere mostrar a las Fuerzas Armadas, no escucharlas".

Ese comentario sienta el tono de todo el artículo. El comentario se produjo en la época en que ella estaba en el Pentágono, pero de sus indagaciones con los oficiales de alta graduación retirados y activos, informa que "la mayoría de las fuentes dijeron que las tensiones entre la Casa Blanca y los militares son preocupantemente altas".

Muchos oficiales de alta graduación, reporta, "se quejan de que se sienten desconcertados y relegados" por el Personal de Seguridad Nacional de la Casa Blanca (NSS, por sus siglas en inglés) que, desde su perspectiva, combina un constante control de hasta los más mínimos detalles en asuntos sin importancia con una casi total incapacidad para articular objetivos estratégicos coherentes. "El NSS quiere controlar todo, día a día, minuto a minuto" se lamentó un ex oficial de las Fuerzas Armadas, "así que no tienen tiempo; son casi incapaces de pensar estratégicamente".

"Si la guerra es la 'continuación de la política' [como decía Clasewitz —ndr], quisiera saber cuál es esa política para poder evitar estropearla o desperdiciar vidas sin propósito alguno" dijo otro de los generales recientemente retirado. Pero, dijo, "yo no entiendo el proceso con el cual la Casa Blanca está tomando decisiones estratégicas y de relaciones internacionales. Hay una apariencia de consulta, pero se sabe que no nos van a escuchar".

Un ex funcionario de la Casa Blanca con experiencia en el Pentágono le dijo a Brooks que el equipo de la Casa Blanca con frecuencia no quiere saber sobre la lógica detrás de las recomendaciones de los militares: "Ellos no quieren tomarse el tiempo de repasar toda la baraja de diapositivas o recibir informes completos. Básicamente, no quieren saber".

O, como dijo una fuente de la EIR, "Les importa un bledo".

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