Sen. Robert Byrd comparó la 'opción nuclear' con la 'ley habilitante' de Hitler

25 de noviembre de 2013

25 de noviembre de 2013 — En el 2005, durante la campaña de la mayoría republicana para suprimir cualquier oposición a los planes de Bush y Cheney para eliminar el filibusterismo (obstruccionismo parlamentario), el hoy finado senador Robert Byrd (demócrata por Virginia Occidental), advirtió entoances sobre la amenaza de fascismo en Estados Unidos, comparando los intentos por eliminar el filibusterismo con la 'Ley Habilitante' que creo la dictadura de Hitler. La advertencia profética de Byrd se aplica hoy más que nunca a la mayoría demócrata en el Senado y a Obama.

El derecho a prolongar el debate, dijo Byrd, quien era considerado como uno de los peritos constitucionalistas del Congreso, es fundamental en el papel del Senado de controlar la rama ejecutiva. "Los autores de la Constitución concibieron el Senado como una especie de consejo ejecutivo; un pequeño cuerpo de legisladores, con plazos más largos, diseñado para aislar a los miembros de las pasiones del día. El Senado iba a servir como un vigilante de la Rama Ejecutiva, en particular en las áreas de nombramientos y tratados, en donde, bajo la Constitución, el Senado dicta fallos ausentes en la Cámara de Representantes".

"Nunca fue el propósito que el Senado fuera un cuerpo mayoritario" destacó Byrd.

"Muchas veces en nuestra historia hemos tomado las armas para proteger a la minoría en contra de una mayoría tiránica en otras tierras. Nosotros, a diferencia de la Alemania Nazi o la Italia de Mussolini, nunca hemos dejado de ser una nación de leyes, no de hombres".

"Pero siendo testigo de como el hombre con motivos y una mayoría puede manipular la ley para fines crueles e injustos" prosigue el senador Byrd, "el historiador Alan Bullock escribe que la dictadura de Hitler descansaba en los fundamentos constitucionales de una sola ley, la Ley Habilitante. Hitler necesitaba dos terceras partes de la votación para que se aprobara esta ley y engatusó a su oposición en el Reichstag para que la apoyara" dijo Byrd, citando a Bullock.

"La originalidad de Hitler residió en que se dio cuenta de que las revoluciones efectivas, en las condiciones modernas, se llevan a cabo con el poder del Estado y no en su contra: el orden correcto de los sucesos era primero asegurarse el acceso a ese poder y después empezar su revolución. Hitler nunca abandonó el disfraz de legalidad; reconoció el enorme valor sicológico de tener la ley de su parte. En vez de esto, volteó la ley al revés y volvió legal lo ilegal".

"Y eso", declaró Byrd, "es lo que busca hacer la opción nuclear... empleando la opción nuclear, comprometerse en perniciosas maniobras de procedimiento que sirvan a objetivos partidistas inmediatos, que arriesgan violar los valores democráticos esenciales de nuestra nación y envenenar el proceso deliberativo del Senado".

Byrd advirtió sobre los peligros de un fallo puramente mayoritario, en donde la minoría no tiene capacidad de negociación o de lograr una concertación. "El Presidente puede simplemente gobernar, casi por Orden Ejecutiva, si su partido controlara ambas cámaras del Congreso, y el Fallo Mayoritario reinaría supremo"

"Si empezamos aquí, en este Senado, a desmantelar esa marca esencial de la libertad, aquí entre todos los lugares posibles" concluye el senador Byrd, "en un cuerpo diseñado para garantizar el poder de hasta un solo individuo a través del mecanismo de extensión del debate, estamos camino a refutar el Preámbulo de nuestra propia Constitución y los principios mismos sobre los cuales descansa".