Obama, Bernanke y los 'seis grandes' de Wall Street han perpetrado el crimen del siglo

17 de diciembre de 2013

17 de diciembre de 2013 — A dos semanas de terminar el año, la aplastada fuerza laboral de Estados Unidos y su economía iniciaron otra semana de otro ensayo para reducir la demencial política de Emisión Cuantitativa (EC), o más bien un ensayo siniestro de lo que tratará de hacer la Reserva Federal para salirse paulatinamente de su política hiperinflacionaria de imprimir dinero inorgánico para seguir manteniendo la insolvencia de los grandes bancos.

Durante los últimos cinco años, la Reserva Federal y los mentados "seis grandes" bancos de Wall Street, en colusión con la Casa Blanca de Obama, sus asesores económicos y en particular sus Secretarios del Tesoro, han cometido un enorme crimen en contra de la Constitución de Estados Unidos y de su legado histórico del sistema de crédito y de banca nacional. Los crímenes del gobierno de Obama y de los bancos, de imponer la austeridad asesina en contra de la población, es el resultado del crimen original de la Reserva Federal que ha creado de la nada $4 billones de dólares, de "dinero falso" por completo, los cuales han agotado la economía estadounidense y solo han servido para retirar, no para inyectar, crédito a la economía real.

Desde que empezó el gobierno de Obama, a través de la política de "emisión cuantitativa" la Reserva ha inyectado $4 billones de dólares (4 millones de millones) en "dinero" nuevo para distribuirlos en los 6 a 12 bancos más grandes de Wall Street. Es esto precisamente lo que ha hecho de estos bancos dizque "demasiado grandes para quebrar", 40% más grandes todavía de lo que eran en el momento del crac del 2007 y 2008. Desde septiembre de 2008, la totalidad de los $2.2 billones de dólares en que aumentaron sus depósitos los grandes bancos de Wall Street, salieron de la Reserva Federal. Esto se muestra de manera palpable en los propios datos que da la Reserva Federal en lo que llama "reservas en exceso de los bancos" y los propios bancos lo admiten sin tapujos.

Todo esto se ha hecho de forma aislada por completo de la economía real. La totalidad del dinero de la emisión cuantitativa de la Reserva Federal ha ido a parar a esos grandes bancos de Wall Street, y otros igualmente gordos de Europa. Nada de ese "dinero" ha ido a ningún proyecto productivo, nada para nuevas plataformas de infraestructura, nada para las manufacturas ni para la agricultura, nada en absoluto para algo que produzca realmente.

Pero además, nada en absoluto de ese nuevo dinero impreso se ha utilizado para ser prestado por los bancos a las empresas productivas. Los préstamos que han hecho estos seis grandes bancos de Wall Street en ese período no ha aumentado, sino que se ha reducido en $700,000 millones de dólares, a pesar de que sus llamadas "reservas en exceso" han aumentado en $2 billones. Y cada trimestre sus préstamos a la economía han venido cayendo cada vez más.

Estos seis bancos tienen ahora el 65% de los depósitos del sistema bancario de Estados Unidos, gracias a la Reserva Federal, y no han prestado ni un quinto. Más bien, han utilizado esas cantidades para especular en derivados financieros, títulos valores, swaps, repos o préstamos a otras compañías bancarias y fondos especulativos. Tan solo JPMorgan tiene un billón y medio de dólares en tales especulaciones, con lo cual sus préstamos a empresas o a particulares parece nulo.

Estos aparatos de especulación financiera ya no tienen ninguna semejanza con los bancos sino que más parecen mesas de casino, hiperinflados con el dinero de la Reserva Federal.

Esto es un crimen monstruoso contra el Sistema Americano de economía política, en contra del sistema de crédito hamiltoniano, el cual George Washington elogió encarecidamente en su carta de 1791 por haber logrado la reconstrucción del país naciente; el mismo sistema que restauró prácticamente en idéntica forma Abraham Lincoln con sus políticas de reorganización bancaria; el mismo sistema en que se baso Franklin Roosevelt para sus políticas de crédito nacional y en su enmienda de la "Sección 13b" a la Ley de la Reserva Federal, la cual específicamente le permite a la Reserva otorgar créditos comerciales a las empresas productivas, algo a lo que se actual presidente, Ben Bernanke, no solo se ha negado a hacer sino que ha aplastado a las empresas productivas para inflar más a esos bancos de casino con su dinero falso.