Declaración conjunta desde Bélgica: cuatro parlamentarios y Agora Erasmus hacen un llamado por la Glass-Steagall

21 de diciembre de 2013

21 de diciembre de 2013 — Mientras que el gobierno belga (una coalición de seis partidos) examina su reforma bancaria, cuatro parlamentarios y la organización Agora Erasmus, [1] un movimiento y foro político asociado con las propuestas del economista estadounidense Lyndon LaRouche y el dirigente francés Jacques Cheminade, emitieron una declaración que se entregó a la prensa el pasado viernes 13 del presente, en donde unen sus "voces convergentes" a favor de una estricta separación bancaria al estilo de la ley Glass-Steagall de Franklin Roosevelt.

Los parlamentarios son Bruno Tobback, ex ministro y presidente del Sp.a (Partido Socialista Flamenco de Bélgica) quien, luego de haber escrito una carta a los miembros del Congreso de Estados Unidos, [2] desarrolló su punto de vista sobre el caso en una larga entrevista que le diera a Agora Erasmus; Karin Temmerman, miembro del Concejo de la ciudad de Gent, presidenta del grupo parlamentario del Sp.a; Dirk Van der Maelen, ex vicepresidente del Sp.a, ex vicepresidente de la Cámara de Representantes; Meyrem Almaci, concejal de la ciudad de Antwerp, presidenta del grupo parlamentario del partido Groen-Ecolo y copatrocinadora del proyecto de ley para la separación bancaria; Karel Vereycken, fundador de Agora Erasmus.

Texto del llamado conjunto:

Separar los bancos: Una política responsable

El Gobierno belga, actuando en coherencia con sus compromisos, prepara una reforma bancaria. Sin embargo, entre los reguladores nacionales y los diversos miembros de la coalición del gobierno, hay desacuerdo con respecto a la verdadera naturaleza de la reforma.

Es por esa razón que pensamos que es útil que presentemos nuestros puntos de vista convergentes para subrayar lo que consideramos es la medida decisiva que se requiere para coronar la reforma: la separación de los mega bancos.

¿Por qué?

Detengámonos por un momento a revisar la secuencia de los acontecimientos. En el 2008, las pérdidas de la aseguradora AIG, la causa de la caída de Merrill Lynch y Lehman Brothers (que aquí causó la debacle de Fortis y Dexia), es un recuerdo brutal de que las finanzas globalizadas, sin regulaciones y sólidamente interconectadas, pueden hundir por largo tiempo a nuestra sociedad en el infierno.

Desde entonces, el diagnóstico es unánime: los bancos, cegados por su codicia, han maniobrado sistemáticamente para eliminar las regulaciones del sistema; los reguladores se han hecho de la vista gorda y los políticos no han honrado el mandato de garantizar que las finanzas deben servir al bienestar público y al futuro de nuestra sociedad.

En un nivel ético, los bancos no han expresado gran deseo por cambiar su comportamiento. Entendible, puesto que no existen incentivos para hacerlo. Ciertos bancos manipularon para su propio beneficio las tasas de interés (la Libor y otras) del mercado global de crédito; han lavado miles de millones de dólares sucios provenientes de actividades ilegales; especularon en contra de los intereses de sus clientes; deliberadamente "entramparon" a los municipios y gobiernos locales con préstamos que habían programado convertir en "basura tóxica"; desarrollaron toda una industria para evadir impuestos; y ni un solo banquero terminó detrás de las rejas. Mientras las naciones continúan inyectando dinero a los cadáveres de los bancos, estos últimos siguen pagando grandes compensaciones ¡a lo mismo que los mató! Otros se "disculpan" por sus crímenes y pagan grandes multas esperando escapar de una condena criminal. ¡Los bancos que eran demasiado grandes para quebrar, se convirtieron en demasiado grandes para encarcelar! Así, lo que parece ser un problema económico y financiero, devino un problema político: impunidad.

Glass-Steagall, la solución

Por lo tanto, llegó la hora para que los políticos vuelvan a tomar las riendas. El enfoque que tomó el Presidente de Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, tiene que inspirarnos. Luego de que la orgía de especulación derrumbó al mercado de valores en 1929 y acabó con la confianza de los depositantes en los bancos, fue Franklin Roosevelt quien elaboró una solución; con la Ley de Reforma Bancaria de 1933, el gobierno federal de Estados Unidos se convirtió en el garante de los depósitos de los ciudadanos. Pero para que los bancos pudieran beneficiarse de esto, tenían que abstenerse de meterse en negocios riesgosos.

Mientras que a principios del siglo, un banco como el JP Morgan se impuso de hecho como el banco central de Estados Unidos, Roosevelt le puso fin a su poder al implementar la Ley Glass-Steagall que impuso una separación estricta de los "tradicionales" bancos de ahorro y préstamo que reciben depósitos del público y dan créditos a bajas tasas de interés a los hogares y las empresas por un lado, de los bancos de inversión, que si se metían en negocios riesgosos, debían estar en posición de asumir las consecuencias en su totalidad, inclusive la extinción. Esta reforma bancaria es un modelo e inspiró al resto del mundo. En Bélgica, a petición del rey Alberto I, y en contra del consejo de la Société Générale, se introdujeron Ordenanzas Reales a ese efecto en 1934.

Cierto que entre 1933 y 1999, la fecha oficial en que se derogó la Ley Glass-Steagall en Estados Unidos, el mundo pasó por muchas crisis. Sin embargo, fueron manejables y no amenazaron a toda la economía mundial. Los bancos separados se mantuvieron de tamaño razonable. Por el contrario, desde que la Glass-Steagall fue derogada, la hipertrofia de las bancos nos hace temer lo peor, y varios banqueros de alto nivel, entre ellos algunos de los que hicieron que esa ley fuese derogada, hoy consideran que fue el mayor error de sus vidas.

La especulación financiera, que los banqueros tienen tantos problemas para identificar, sigue creciendo. El corretaje de alta frecuencia, que casi no existía en 2007, ¡hoy representa más del 50% de todas las transacciones bancarias! Una cantidad increíble que puede derrumbar a todo el sistema. En Estados Unidos, la senadora demócrata Elizabeth Warren está haciendo sonar la alarma: ¿queremos aprender las lecciones de la crisis? Evidentemente no, afirma ella, porque ¡los 4 bancos más grandes de Estados Unidos son hoy 30% más grandes de lo que eran en el 2008, y los 5 bancos más grandes de Estados Unidos solos manejan la mitad del total de los activos bancarios de Estados Unidos! El dinero barato que se imprime en grandes cantidades y se entrega a los bancos, no se dirige a la economía real sino a alimentar más aún a la burbuja financiera capaz de hundirnos a todos. En Francia, los activos del BNP Paribas, un banco que ahora está a cargo de una gran parte de los depósitos de los ciudadanos belgas, son mayores que el PIB de Francia.

Para poner fin a este permanente conflicto de intereses que representa el modelo de bancos "universales", la señora Warren en el Senado y otros en el Congreso de Estados Unidos, introdujeron recientemente un proyecto de ley llamado la "Glass-Steagall del Siglo 21", de lo cual la prensa ha escrito casi nada. En Bélgica, ser valiente quiere decir escoger esa misma opción. Aquí en casa, tal vez más que en cualquier otro lugar desde los casos del Fortis y el Dexia, ¿no es urgente disipar la desconfianza profunda que los ciudadanos belgas le tienen a los bancos? Para hacer eso, necesitamos un sistema bancario viable y limpio. Separar los bancos, les guste o no esto a los bancos, es por lo tanto la única política responsable. El pequeño tamaño de nuestro país, podría hacer que fuera más fácil para nosotros que para nuestros vecinos más grandes, convertirnos en un ejemplo.

Firmantes:

MP Bruno Tobback, ex ministro y presidente del Sp.a (Partido Socialista Flamenco de Bélgica)

MP Karin Temmerman, miembro del Concejo de la ciudad de Gent, presidenta del grupo parlamentario del Sp.a

MP Dirk Van der Maelen, ex vicepresidente del Sp.a, ex vicepresidente de la Cámara de Representantes

MP Meyrem Almaci, concejal de la ciudad de Antwerp; presidenta del grupo parlamentario del partido Groen-Ecolo y copatrocinadora de la legislación para la separación bancaria

Karel Vereycken, fundador de Agora Erasmus.